Monday, October 31, 2011

Nonna

                                   (Traducción al español a continuación)
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I awaken suddenly to find myself lying next to a coffin in a candlelit church. An angry looking man looms over me, shaking a huge key ring. I am tucked in a down sleeping bag, so there is no way I can make a quick escape.  It is Halloween . . .

And that's when I remember:  Oh, yeah, Grandma's funeral.  It's the middle of the night and I am lying next to my grandmother's casket in the back pew of St. Rita's Church.  It is more than a little surreal. I am there because I just couldn't stand to leave her alone after the rosary.  Maybe it was hearing her voice ~ we had recorded some of her stories, so her heavily accented words were still ringing in my ears. Or maybe it was just a sense that it was important to hold vigil with the body of this remarkable woman who had loved me ~ and all of her grandchildren ~ so well for so many years. A friend of mine, who is a member of the Swinnomish Tribe, said to me:  "How very Indian of you to stay with your grandmother.  We do that with everybody."

The angry man is actually a statue of St. Peter ~ and not the likeable, bumbling Peter of the gospels. No, this is the no-nonsense "Keeper of the Keys" Peter. I remember him well from my childhood days when I used to weave marvelous stories about the statues that resided above the altar at St. Rita's. They stood beneath a light blue dome that was dotted with stars ~ Peter lived in the front of the church in those days ~ and when mass became unbearably boring, that altar at St. Rita's was this dreamy kid's delight.

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Some may say it's my imagination, but every year, as Día de los Muertos/All Souls Day approaches, I find myself haunted by one of my "muertos." It's always a pleasant haunting ~ just a sense that they're present and that I should pay attention. This year it's Grandma who's come to visit, and that is why I'm wearing one of her sweaters and writing this instead of attending to the work I should be getting done: because Grandma is here and I want her to feel welcome.

Grandma lived longer as a widow than as a wife, and she certainly never expected to live to be nearly 102. She left her small town in "The Old Country" in 1920 ~ 24 years old and never having been more than 10 miles from home. She had a third grade education and spoke no English when she boarded a ship for New York with her new husband, a man she did not know well since this had been an arranged marriage.  She once told me:  "I was very lucky.  Your grandfather was such a good man."

Pregnant with her first child ~ my mother ~ she was sick during the entire crossing. She never returned to Italy.

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Fate is a crazy thing.  My grandfather had come to Tacoma with his brothers when he was a young man.  He learned English and he had a dream:  to be an attorney.  A priest at the local Catholic church talked him out of that, basically encouraging him to "know his place," go back to Italy to find a wife, and return to work in the mills.  And that is how my grandparents, Louie and Rose, ended up together.  True to what my grandmother said, I have never heard anyone speak ill of my grandfather, a man who loved his family and who died too young, working himself into an early grave.  I never knew him.

Without a doubt, there is something tragic about that priest killing my grandfather's dream.  Yet even without that particular dream, he managed to leave a lasting legacy that allowed his dream to come alive in his descendants.  Which is why, when some of my cousins and I found ourselves sitting in a small outdoor café in Cosenza, 82 years after our grandparents had left Southern Italy, my cousin Paul raised a glass and toasted:  To the priest!

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On her 100th birthday, Grandma became a U.S. citizen.  Her story made it into three different newspapers, along with the local news.  She cast her first and only vote in the 1996 presidential election, and she had only one question when presented with her absentee ballot:  "Which one is the Democrat?"  In spite of the admonitions of more conservative family members, she stated firmly:  "Louie was a Democrat, so I'm a Democrat." And that was how Grandma came to vote for Bill Clinton the year before she died.

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We buried Grandma on Halloween, 14 years ago.  The candles from that night in the church flicker in my memory.  On this Day of the Dead, I'm so happy she has come to visit. 

Ti voglio bene, Cara Nonna. Grazie, grazie, grazie!

October 31, 2011

(Links below have Grandma stories, too)
http://gringavieja.blogspot.com/2009/11/one-autumn-feast-will-be-for-usun-otono.html
http://gringavieja.blogspot.com/2010/07/109th-beadla-cuenta-109.html


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Despierto de repente y me encuentro acostada junto a un ataud en una iglesia oscura, alumbrada solamente con velas.  Un hombre de aspecto amenazante me mira intensamente, agitando un llavero enorme.  Estoy en una bolsa de dormir, así que no puedo escaparme fácilmente.  Es Halloween . . .

Y entonces recuerdo:  Ah, sí, el funeral de mi abuelita.  Es medianoche y estoy acostada al lado del ataud de mi abuelita en el banco de atrás de la iglesia de Santa Rita.  Es un poco surrealista.  Estoy ahí porque no pude aguantar la idea de dejarla sola después del rosario.  Quizá fue por oír su voz ~ habíamos grabado algunas de sus historias, así que sus palabras, expresadas con su fuerte acento italiano, todavía sonaban en mis oídos.  O quízá fue simplemente reconocer la importancia de velar al cuerpo de esta mujer extraordinaria que me había amado a mí ~ y a todos sus nietos ~ tan bien y por tantos años.  Un amigo mío, un miembro del tribu Swinnomish, me dijo:  "Tan india eres, quedándote con tu abuela.  Nosotros hacemos eso con todos."

El hombre amenazante es, en realidad, una estatua de San Pedro ~ y no el Pedro amable de los evangelios. No, este es el soberbio "Amo de las Llaves." Lo recuerdo muy bien de mi niñez, cuando tejía historias maravillosas acerca de las estatuas que ocupaban el espacio sobre el altar.  Estaban parados debajo de una bóveda azul claro, salpicada de estrellitas ~ Pedro vivia cerca del altar en aquellos días ~ y cuando la misa se hacía insoportablemente aburrida, ese altar en la iglesia Santa Rita deleitaba a esta niña soñadora.

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Algunos dirán que es simplemente mi imaginación, pero todos los años, mientras se acerca El Día de los Muertos, me encuentro perseguida por uno de mis "muertos." Es algo agradable ~ una sensación, nada más, de su presencia y un recuerdo de que debo prestar atención.  Este año es mi abuelita quien me ha llegado a visitar, y es por eso que tengo puesto uno de sus suéteres, y estoy escribiendo esto en vez de hacer el trabajo que necesito hacer:  porque Grandma está aquí y quiero que se sienta bienvenida.

Grandma vivió más años de viuda que de esposa, y jamás pensó que viviría casi 102 años.  Cuando dejó su pequeño pueblo en "El País Viejo" en 1920, nunca había viajado más de 10 millas de su casa.  Solamente había terminado el tercer año de la primaria y no sabía nada de inglés cuando abordó un barco para Nueva York con su nuevo esposo, un hombre que no conocía bien pues fue un matrimonio arreglado. Me dijo una vez:  "Tenía mucha suerte.  Tu abuelito era un hombre tan bueno."

Embarazada con su primera hija ~ mi madre ~ estaba enferma durante toda la travesía. Nunca regresó a Italia.

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El azar es algo loco. Mi abuelo había venido de joven a los Estados Unidos con sus hermanos.  Aprendíó inglés y tenía un sueño:  ser abogado.  Un sacerdote  lo convenció a abandonar su sueño, a "recordar su clase social," ir a Italia a buscar una esposa, y regresar a trabajar en el molino.  Así fue que mis abuelos, Louie y Rose, terminaron juntos.  De acuerdo con lo que dijo mi abuelita, jamás he oído que alguien hablara mal de mi abuelo, un hombre que quería a su familia y que murió demasiado joven. Nunca lo conocí.

Sin duda, es algo trágico que ese sacerdote matara el sueño de mi abuelo.  Pero aun sin ese sueño específico, él logró dejar un legado que permitió que su sueño renaciera en sus descendientes.  Por eso es que, cuando algunos de mis primos y yo nos encontramos en un pequeño café en Cosenza, 82 años después de que nuestros abuelos habían dejado atrás a Italia, mi primo Paul levantó un vaso y ofreció un brindis:  ¡Al sacerdote!

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El día en que cumplió los 100 años, Grandma se hizo ciudadana estadounidense.  Lo reportaron en tres diferentes periódicos, y también en las noticias locales.  Con su ciudadanía arreglada después de tantos años, podía votar en la elección presidencial de 1996.  Sólo tenía una pregunta cuando le dieron su papeleta de voto:  "¿Cuál es el Demócrata?" A pesar de las admoniciones de algunos parientes conservadores, dijo con firmeza:  "Louie fue Demócrata, así que yo soy Demócrata." Así fue que Grandma votó por Bill Clinton el año antes de que muriera.


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Enterramos a Grandma el día de Halloween, hace 14 años.  Las velas de aquella noche en la iglesia brillan en mi memoria.  En este Día de los Muertos, cuánto me alegro de que me haya venido a visitar!

Ti voglio bene, Cara Nonna.  Grazie, grazie, grazie!

31/octubre/2011

(Otros enlaces que contienen historias de mi abuelita)
http://gringavieja.blogspot.com/2009/11/one-autumn-feast-will-be-for-usun-otono.html
http://gringavieja.blogspot.com/2010/07/109th-beadla-cuenta-109.html

Thursday, September 29, 2011

fairy tales can come true, it can happen to you

                (Traducción al español a continuación)

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A friend of mine refers to it as The Peggy Lee Syndrome.  You know:  Is that all there is?  We get what we want ~ or what we think we want ~ and then, after the initial excitement, there is a feeling of emptiness that seems so out of place.  Whatever happened to Happily Ever After? Not that I've ever really believed in it much. The poster I had on my bedroom wall when I was a 16 year-old budding feminist said it all:  She who waits for her prince will have to clean up after his horse.  Happy to say I've mellowed out a bit since those days. Still, it does seem that there's always a lot of cleaning up to do after we get our heart's desire, romantic or otherwise.  Life, lived fully, is an awfully messy business.

I wish . . . more than anything . . . more than life . . .

Those are the opening lines of Stephen Sondheim's delightful musical, Into the Woods, sung by none other than Cinderella.  Her wish, of course, is to go to the ball ~ or, in Sondheim's lyric, to the festival. She soon discovers what we often forget when we're sure we know what we want: that no wish is made in isolation, and no wish is final.  Soon, because of her wish, Cinderella finds herself in the woods, crossing paths with Little Red Riding Hood, Jack (of Beanstalk fame), a childless baker and his wife, a witch . . . all are in that dark, challenging space to learn ~ whether they acknowledge it or not ~ something more about who they are and what their wishes are rooted in.  This they do, and by the end of Act. 1, when they have all emerged in one piece from the woods with their wishes granted, they are solidly (with the exception of the witch) in a "Happily Ever After" space.  For now.



It is not so much that the boat passed
and you failed to notice it.
It is more like the boat stopping
directly outside your bedroom window,
the captain blowing the signal-horn,
and band playing a rousing march.

The boat shouted, waving bright flags,
its silver hull blinding in the sunlight.

But you had this idea you were going by train.

You kept checking the time-tables,
digging for tracks.

And the boat got tired of you,
so tired it pulled up the anchor
and raised the ramp.

The boat bobbed into the distance
shrinking like a toy ~
at which point you probably realized
you had always loved the sea.

Naomi Shihab Nye, Missing the Boat

As we begin our meditation session, the teacher asks us to conjure up an image that will ground us. I call to mind the big sugar maple in Wright Park, the one I call Grandmother. We are to imagine that we are actually part of this grounding image, and that it goes down through the earth's crust, to the molten core, tethering us there.  Nobody's looking for realism here ~ this is an exercise to help us actively remember that we must have our feet firmly on the ground before we can tap into transforming spiritual energy. No floating away into illusions or attempting to escape into that remarkable, sometimes exhilarating space we may visit during prayer or meditation; we instead welcome the energy of both earth and spirit, remembering that while our experiences there can be extraordinary, we are visitors to that other-worldly realm as long as we are still wearing skin. We always end our meditation by stating our location, our age, and the date so we can safely return home after our spiritual experiences . . . but never forgetting the powerful words of Teilhard de Chardin about our true identity:  We are not human beings having a spiritual experience.  We are spiritual beings having a human experience.  The trick is to truly honor and live out of our deep spiritual selves while remembering that in order to live our lives fully, we must stay present to all that is happening here and now, even as we continue to plan, to dream, and yes, to wish. The miracle is not to walk on water, but to walk on the green earth, the Buddhist monk, Thich Nhat Hanh, reminds us. So I recall that today is Thursday, September 29, 2011. I am 54 years old, sitting in my living room in Tacoma, Washington. I have just experienced a remarkable time of prayer and meditation. And there are dishes in the sink that need washing.

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Once upon a time, in the midst of a bustling city, there lived a group of flowering cherry trees.  These trees were happy to line both sides of the street, adding to the beauty of their neighborhood.  They stood proud and tall, and every spring, at the first sign of warmth, they would begin to sprout lovely blossoms in various shades of pink.  Every summer the blossoms would give way to an abundance of leafy green. And every autumn, their leaves would turn a soft yellow before gently tumbling to the ground.  All the trees fell into this predictable, comforting rhythm ~ all except for the strange little tree at the end of the street who had this odd habit of blossoming in the fall and dropping her leaves in the spring.  Truth be told, most of the time she was blossoming and dropping leaves at the same time.  Crazy tree. 

Understandably, The Crazy Tree's idiosyncracies did not endear her to the other trees. Because she resisted the pre-ordained schedule of blossoming, leafing, and shedding by marching to a different drummer ~ if such a thing can be said of a tree ~ she made the other trees somewhat uncomfortable.  But for the most part they were far too preoccupied with their well-choreographed lives to pay much attention to the disheveled outcast. 

Still, they couldn't help but notice that there was something special about The Crazy Tree.  It was hard to describe, but it seemed that while they were reasonably happy, The Crazy Tree was alive. Or maybe awake was a better word. The Crazy Tree seemed to know something that the others refused to acknowledge:  that life doesn't happen on schedule.  And sometimes ~ well, actually, most of the time, she would tell the other trees ~ we are dying and birthing at the same time, letting go and welcoming in the new in a crazy, colorful, blossoming, leaf-dropping dance of life. The Crazy Tree would get so excited when she was talking about this that she would sprout a blossom and drop a leaf just to make her point.

Over the years, the neighborhood association became more and more dismayed by The Crazy Tree's appearance which did not begin to meet their standards of beauty and conformity.  And so ~ as often happens to those who challenge our pre-conceived notions of how life is supposed to be ~ The Crazy Tree was killed, cut down before her time on a sunny summer afternoon.  Most of the other trees, along with the president of the neighborhood association, were pleased to be rid of this blight on their urban landscape.

But the many walkers and runners who had grown to know and love The Crazy Tree.were deeply saddened when they discovered that she was no longer there.  It didn't take long for them to realize, though, that her spirit was still very much alive; and so they started to come by to sit on her stump, just to feel her presence.  They claim it is a magical place, a place of crazy wisdom, and every so often, when the wind is just right, they swear they can hear her voice whispering to them.  Lately, she's been chanting Rumi:

Dance, when you're broken open.
Dance, if you've torn the bandage off.
Dance in the middle of the fighting.
Dance in your blood.
Dance, when you're perfectly free.


And they lived happily ever after . . . Cinderella and her friends, that is.  Except that they didn't.  They soon discovered that you can't battle giants (or demons or witches) without consequences. Or, to put it in more contemporary terms, we can't look our shadow in the eye ~ individually or collectively ~ without shaking things up.  If we choose to live on the surface, we can avoid some of the shaking; but if we wish to do more than live "lives of quiet desperation," as Thoreau put it, we will come to know the challenges of the woods quite well.

So it came to pass that after a time of peace and joy, our friends faced a crisis and ended up back in those woods.  No "happily ever after" this time.  This time around they experienced death and remorse, but also deep hope and community.  Oh, and Cinderella ended up discovering that she never really wanted a prince after all. Now that's a fairy tale I can get my brain around!

And they lived soulfully ever after!



Los cuentos de hadas pueden hacerse realidad, te puede pasar a ti
(Primera linea de la canción, Young at Heart/Joven de Corazón, popularizada por Frank Sinatra)

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Una amiga mía lo llama El Sindrome Peggy Lee.  Tú sabes:  su canción famosa Is that all there is? (¿Acaso eso es todo lo que hay?)  Recibimos aquello que hemos deseado ~ o lo que pensamos que deseamos ~ y después de la emoción inicial, llega una sensación de vacío que parece tan fuera de lugar.  ¿Qué sucedió con eso de "Vivieron felices para siempre"?  La verdad, jamás he creído mucho en eso.  Tenía un poster en la pared de mi recámara cuando era una feminista incipiente de 16 años:  Ella que espera a su príncipe azul tendrá que limpiar detrás de su caballo.  Afortunadamente, he madurado un poco desde aquellos tiempos.  Sin embargo, parece que hay mucha limpieza que hacer después de conseguir los deseos de nuestros corazones, sean románticos o de otro tipo .  La vida, vivida plenamente, es un asunto bastante enredado.

Deseo . . . más que cualquier otra cosa . . . más que la vida

Son las primeras lineas del musical de Stephen Sondheim, Dentro del Bosque (Into the Woods), cantadas por Cenicienta.  Su deseo, por supuesto, es poder ir al baile ~ o, en la letra de Sondheim, al festival.  Pronto descubre algo que solemos olvidar cuando estamos seguros de que sabemos lo que queremos:  que ningún deseo se hace en aislamiento, y ningún deseo es final.  Muy pronto, a causa de su deseo, Cenicienta se encuentra dentro del bosque, donde se cruza su camino con Caperucita Roja, Juan (de los frijoles mágicos), un panadero sin hijos y su esposa, una bruja . . . todos están en ese lugar exigente y oscuro para aprender ~ aunque no lo reconozcan ~ algo más de quiénes son y de qué se tratan sus deseos.  Esto lo hacen, y para el final del Primer Acto, cuando todos han salido del bosque con sus deseos cumplidos, están firmemente (excepto la bruja) en un espacio de "Happily Ever After." Por ahora.

(Traducción de la canción a continuación)


(Traducción de la canción)

Y sucedió que todo lo que estaba equivocado fue corregido, los reinos se llenaron de alegría, y todos los que lo merecían estaban destinados a vivir una larga vida feliz.

Ever after (para siempre) . . .

Jornada terminada, todo compuesto,
No sólo para hoy
Sino mañana, y extendido
Ever after!

Todas las maldiciones terminadas,
Los reversos desaparecidos
Sólo la ternura y la alegría
Ever after!

Felices ahora y felices mañana
Y felices para siempre!

Había peligros
Y confusiones
Y los senderos muchas veces se torcieron
Había constantes . . .
desilusiones
Pero nunca perdieron su nervio
Y llegaron a las conclusiones correctas!
Y recibieron lo que merecían
Sin suspiros y sin tristeza
La ternura y la risa
La alegría hoy y felicidad mañana
Y para siempre
(Entran las hermanastras de Cenicienta)
Era codiciosa
era vanidosa
era arrogante
era engreída
Estábamos felices
Fue divertido
Pero éramos ciegas
Entonces fuimos dentro del bosque
a conseguir nuestros deseos
y ahora somos ciegas de verdad
(Entra la bruja, ahora bella)
Era perfecta
Tenía todo menos la hermosura
Tenía el poder
Y una hija como una flor
En una torre
Entonces fui dentro del bosque
a conseguir mi deseo,
Y ahora soy ordinaria
Perdí mi poder y mi flor
. . . .
Aunque sea miedoso
Aunque sea profundo y oscuro
y pierdas el sendero
Aunque encuentres lobos
No debes desviar ni contemplar
No sólo tienes que desear ~
No, para conseguir tu deseo
Dentro del bosque para quitar el hechizo
Dentro del bosque para perder el anhelo
Dentro del bosque para tener un hijo
A casarse con el príncipe
A conseguir el dinero
A salvar la casa
A matar al lobo
A encontrar al padre
A conquistar el reino,
Tener, casar, conseguir, salvar, matar, guardar
Para ir al festival!
Dentro del bosque
Dentro del bosque
Dentro del bosque
Entonces fuera del bosque.

Narrador:  Continuará

Todos:  Y felices para siempre.

___________________________

No es que el barco
te pasó sin que te dieras cuenta.
Más bien podríamos decir que el barco
se paró directamente enfrente de la ventana de tu recámara,
el capitán haciendo sonar la sirena,
y la banda tocando una marcha triunfal.

El barco gritó,
agitando sus banderas de colores brillantes,
su casco de plata brillando a la luz del sol.

Pero tú tenías la idea de que ibas por tren.

Seguiste mirando el horario,
excavando por las rieles.

Y el barco se cansó de ti,
tan cansado que recogió el ancla
y subió la rampa.

El barco empezó a alejarse,
achicándose como un juguete ~
y en ese momento
probablemente te diste cuenta que
siempre habías amado la mar.

Perdiendo el Barco, Naomi Shihab Nye

Mientras empezamos nuestra sesión de meditación, la maestra nos invita a imaginar una imagen de cimentación. Visualizo el gran arbol de maple en el parque, a quien yo llamo Grandmother.  Imaginamos que somos parte de esta imagen y que se adentra en el suelo, pasando por la corteza terrestre hasta conectarse con el centro de la tierra. No estamos buscando el realismo ~ es un ejercicio para ayudarnos a recordar, de una manera activa, que debemos tener los pies plantados firmemente en la tierra antes de acceder la energía espiritual.  No se permite flotar en las ilusiones ni tratar de escapar a ese espacio maravilloso ~ y a veces estimulante ~ que visitamos de vez en cuando durante la meditación o la oración;  en cambio acogemos la energía de la tierra y del espíritu, recordando que aunque nuestras experiencias allí pueden ser extraordinarias, somos visitantes a esa esfera mística mientras llevamos la piel humana.  Siempre terminamos nuestra meditación diciendo nuestra ubicación, nuestra edad, y la fecha actual para poder regresar bien después de nuestras experiencias espirituales . . . pero sin olvidar las palabras poderosas de Teilhard de Chardin, hablando de nuestra identidad verdadera:  No somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual.  Somos seres espirituales teniendo una experiencia humana. El secreto es honrar profundamente y vivir desde el fondo de nuestra identidad espiritual mientras recordamos que para vivir plenamente, debemos mantenernos presentes a todo lo que está sucediendo aquí y ahora, aun mientras seguimos planeando, soñando, y sí, deseando.  El milagro no es caminar en el agua, sino caminar en la tierra verde, nos recuerda el monje budista, Thich Nhat Hanh.  Así que recuerdo que hoy es jueves, el 29 de septiembre, 2011.  Tengo 54 años, y estoy sentada en mi sala en Tacoma, Washington.  Acabo de experimentar un tiempo excepcional de oración y meditación.  Y en el fregadero hay trastes sucios que necesito lavar.

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Había una vez, en medio de la ciudad, un grupo de cerezos florecientes.  Estos cerezos estaban felices de decorar ambos lados de la calle, compartiendo su hermosura con su vecinidad.  Se pararon ahí orgullosos y altos, y cada primavera, al primer indicio del calor, brotaban bellas flores rosas.  Cada verano las flores daban lugar a la abundancia de hojas verdes; y cada otoño, las hojas se ponían un bello tono de amarillo antes de caerse suavemente al suelo.  Todos los cerezos siguieron este ritmo confortante y estable ~ todos menos el arbol extraño al final de la calle, quien tenía el hábito raro de brotar flores en el otoño y dejar caer sus hojas en la primavera.  A decir verdad, la mayoría del tiempo brotaba y dejaba caer sus hojas a la vez.  Crazy tree.

No hace falta decir que las idiosincrasias de la Crazy Tree no le granjearon el cariño de los otros árboles.  Ya que resistió el horario de brotar flores, echar hojas, y dejarlas caer, moviendo contra la corriente (si se podría decir eso acerca de un arbol) ~ la Crazy Tree hizo que los otros árboles se sintieran un tanto incómodos. Pero por lo general estaban demasiado preocupados con sus vidas bien planeadas para prestar mucha atención a esta paria desarrapada.

Pero no podían dejar de notar que la Crazy Tree tenía algo especial.  Fue difícil de describir, pero parecía que mientras ellos se sentían más o menos felices, la Crazy Tree estaba viva. O quizás despierta fuera mejor descripción. Parecía que la Crazy Tree sabía algo que los otros se negaron a reconocer:  que la vida no sucede según un horario.  Y a veces ~ pues, la verdad es que la mayoría del tiempo, ella les decía ~ estamos muriendo y naciendo al mismo tiempo, soltando las cosas y acogiendo lo nuevo en un baile loco y apasionado, lleno de flores rosas y hojas caídas. Al hablar de esto, la Crazy Tree se entusiasmaba tanto que brotaba una flor y dejaba caer una hoja para dar énfasis a su argumento.

Con el paso de los años, la asociación de la vecinidad se puso más impaciente con la apariencia de la Crazy Tree ya que no cumplía con los requisitos de la hermosura y la conformidad.  Y sucedió ~ como frecuentemente les pasa a los que desafían las ideas pre-concebidas de como debe ser la vida ~ que mataron a la Crazy Tree, talada antes de tiempo en una tarde soleada de verano.  La mayoría de los otros árboles, juntos con el presidente de la asociación de la vecinidad, se sintieron felices de estar libres de esta fealdad en su paisaje urbano.

Mientras tanto, muchas de las personas que caminaban o corrían por la vecinidad habían llegado a conocer y amar a la Crazy Tree y se sintieron profundamente tristes cuando descubrieron que ya no estaba ahí.  Pero no pasó mucho tiempo antes de que se dieran cuenta que su espíritu todavía estaba muy vivo; así que empezaron a pasar por ahí a sentarse en su tocón para sentir su presencia.  Dicen que es un lugar mágico, un lugar lleno de la sabiduría loca, y que de vez en cuando, cuando el viento es leve, soplando desde el sur, juran que pueden oír su voz, susurrándoles.  Últimamente, ha estado cantando versos de Rumi:

Baila cuando estás roto como un jarro abierto
Baila cuando te has agarrado la venda
Baila en medio de la pelea
Baila en tu sangre
Baila, cuando estés perfectamente libre.

Y vivieron felices para siempre . . . Cenicienta y sus amigos.  Sólo que no lo hicieron.  Pronto descubrieron que no puedes batallar a los gigantes (o demonios o brujas) sin consecuencias.  O, para expresarlo en términos más contemporaneos, no podemos explorar nuestra sombra ~ sea individualmente o colectivamente ~ sin darle un vuelco a nuestras vidas.  Si nos decidimos vivir en la superficie, podemos evitar un poco de la turbulencia; pero si deseamos vivir algo más que una vida de tranquila desesperación, como dice Thoreau, llegaremos a conocer muy bien el bosque y los desafíos que nos esperan ahí.

Así que sucedió que después de un tiempo de paz y alegría, nuestros amigos se enfrentaron a una crisis y volvieron a entrar al bosque.  Esta vez no había un fin de "felices para siempre".  Esta vez experimentaron la muerte y el arrepentimiento, pero también la esperanza profunda y la comunidad.  Ah, y Cenicienta descubrió que después de todo, nunca había querido tener un príncipe.  ¡Eso sí es un cuento de hadas que puedo comprender!

Y vivieron plenamente para siempre!

Monday, June 13, 2011

crazy dances of vulnerability/bailes locos de la vulnerabilidad

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I must love the questions themselves
as Rilke said
like locked rooms
full of treasure
to which my blind
and groping key
does not yet fit.
and await the answers
as unsealed
letters
mailed with dubious intent
and written in a very foreign
tongue.
and in the hourly making
of myself
no thought of Time
to force, to squeeze
the space
I grow into.

Reassurance
Alice Walker

Please come over and get him out of the bathtub!

She was frantic.  Somehow he had taken his oxygen off, gotten out of bed, and wandered into the bathroom.  He then proceeded to sit down in the bathtub, and he was too weak to get out.  Please, she said, I just don't want to have to call the paramedics again.

And that is how I found myself sitting in the bathtub with my pajama-clad father, trying to figure out how I was going to get his six-foot frame out of the tub.  When I walked into the bathroom, he looked up at me from the tub, grinning, and said, "I don't know why the hell I sat down in here!" The laughter from both of us was spontaneous and rich.  I was supposed to avoid heavy lifting due to health problems of my own, and he was dead weight because he was so weak from his lung disease.  We were quite a pair.

This was the man who had carried me as a babe, who would let me stand on his feet (so big they were to my little girl eyes!) and then walk me around the house as I giggled with delight.  Now it was my turn to carry him.  So we joined hands and began to slowly rock, back and forth, in an effort to get some leverage:  a crazy dance of vulnerability that is one of the sweetest memories I have of my father.  He did manage to grab onto a bar and get himself up, but really, it was the dance that mattered.


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'Twas noon of night, when round the pole
The sullen bear is seen to roll . . .

From The Odes of Anacreon, translated by Thomas Moore (1779 - 1852)

It's Valacirca in Tolkien's Middle Earth Mythology, a sign of hope that evil will be conquered.  Throughout the ages it's been seen as a plough, a wagon, a saucepan, a dipper, and the most ancient image of all, as a bear with a curiously long tail.  Ursa Major:  in the Northern Hemisphere, it is one of the most commonly identified constellations, making it easy to spot the North Star. 

For me, that improbable bear has always been a giant question mark ~ can you see it? ~ circumnavigating the polar star as an in-your-face reminder that finding True North is more about attending to the questions than finding definitive answers. A reminder, as the question mark travels its circular path night after night, that the questions are often sideways or upside-down. We human animals seem to be hardwired with a certain lust for certitude. I often wonder if the spiritual journey, in its purest, most profound sense, is about setting down that burden of certitude in order to embrace the adventure of not-knowing. 

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She said OK.

He told her he wanted a divorce, and without missing a beat, she said OK.  They had gotten married four years earlier, just days after the attack on Pearl Harbor.  They fell in love with each other when they met in a bar where her good friend sang on weekends; and he had fallen in love not only with her, but also with her warm Italian family who welcomed him in even if he wasn't Italian ~ or Catholic. He had orders for The Phillipines, so they assumed their time together would be short before he was shipped out. As it was, he dodged a bullet (and a whole lot more) because The Phillipines fell before he could be sent over; that was how they ended up having a year together in wartime, a time she described as an unexpected, extended honeymoon.

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And then the honeymoon was over and he was sent to the South Pacific.  Away for 33 months, he came back a broken man ~ drinking heavily, emotionally abusive, and, as she put it, "a stranger to me."  She remembers the Christmas of 1945 as a nightmare, wondering what her life would be like if she stayed with this man.  Her parents, who loved them both, encouraged her to tough it out since he had been through so much. She felt trapped and alone as he drank up much of his salary; he was unable to feel much of anything. 

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They were miserable.  After a few months he got orders for Illinois, and that's when he asked for a divorce. He thought she would cry or at least beg him to reconsider ~ that's what he told me years later as we were preparing to celebrate their 50th anniversary.  But no, she proceeded to withdraw the money she had carefully saved during the years he was gone, and then confidently walked down to the Winthrop Hotel to book passage on an oceanliner to Hawaii where they had friends.  That's what she did after she said OK. She was going to get away and live a huge question:  What might life be like as a divorced woman? It was a frightening question for a woman in 1946, but she knew they couldn't go on like this.

She did go to Hawaii, a few months after he'd left for Illinois.  Whenever she talks about the trip, she gets a wistful look in her eye ~ we've always suspected there was a shipboard romance, but she'll never say. In the meantime, because she had called his bluff, he couldn't stop thinking about her. He called, he wrote, he sent telegrams; in short, he begged her to take him back.  By the time she agreed to give him another chance, he had sobered up and seemed to once again be the man she had married.  When she came home, he was there to meet her. They boarded a train for Chicago and never looked back, going on to build a long happy life together which years later would come to include me, their third daughter.

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Those who are vulnerable move among mysteries:  I heard that at a wonderful workshop I attended last week called The Sacred Art of Living and Dying. We were discussing spiritual pain that people may feel at the end of life and like all good programs for healers and helpers, we were asked to delve into our own pain in order to more authentically accompany others.  Over the course of two days we did plenty of "book learning," but we also did various rituals to help us explore forgiveness in our own lives.  It's the closing ritual that sticks in my mind.  One of the teachers held a ceremonial pot from the Acoma Pueblo near Taos.  Having done significant forgiveness work, many of us were feeling somewhat drained and tired by this point; however, we were asked to name a strong desire we were feeling at that moment and to whisper it into the pot, one by one, as we each came forward.  There were close to 30 of us, so it was moving and quite consoling to witness this as each of us paraded our vulnerabilty and dared to dream.  By the end of it, the pot felt incredibly sacred, holding such transforming, hopeful energy.  There was a peace in the room as we did a closing prayer to remember our ancestors and then, without warning, the teacher flung the pot to the floor, shattering it into pieces.  A collective gasp went up through the group.  And the teacher said:  "Did you think that those dreams could stay trapped in a pot?  Now they're out among us, ready to come to life, maybe in the way that we imagined them, and maybe in a way we can't even begin to conceive of."  We each went home with a shard of that shattered pot.

Look, the trees
are turning
their own bodies
into pillars


of light,
are giving off the rich
fragrance of cinnamon
and fulfillment,


the long tapers
of cattails
are bursting and floating away over
the blue shoulders


of the ponds,
and every pond,
no matter what its
name is, is


nameless now.
Every year
everything
I have ever learned

in my lifetime
leads back to this: the fires
and the black river of loss
whose other side

is salvation,
whose meaning
none of us will ever know.
To live in this world

you must be able
to do three things:
to love what is mortal;
to hold it
against your bones knowing
your own life depends on it;
and, when the time comes to let it go,
to let it go.

In Blackwater Woods
Mary Oliver

__________
June 13, 2011
With deep gratitude to my parents




bailes locos de la vulnerabilidad

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Debo amar las preguntas mismas
como dijo Rilke
como cuartos cerrados
llenos de tesoro
donde mi llave ciega
y tentativa
todavía no cabe.
y esperar las respuestas
como cartas
sin sello
mandadas con intención dudosa
y escritas en una lengua muy
extranjera.
y en la creación de mí misma
en cada hora
ningún pensamiento del Tiempo
para forzar, apretar
el espacio
en que me voy transformando

Reassurance
Alice Walker

Por favor, ven a la casa a sacarlo de la tina!

Ella estaba desesperada.  De alguna manera, él se había quitado el oxígeno, levantándose de la cama, y caminando al baño.  Entonces se sentó en la tina, y estaba demasiado débil para salir.  Por favor, dijo, no quiero tener que llamar a los paramédicos otra vez.

Así fue que me encontré sentada en la tina con mi padre, vestido de piyama, tratando de resolver cómo iba a sacar su cuerpo de seis pies de altura de la tina.  Cuando entré al baño, me miró desde la tina, sonriendo, y me dijo:  "No sé por qué demonios me senté aquí!" La risa que salió de los dos fue espontánea y rica.  Yo no pude subir mucho peso debido a mis propios problemas de salud, y él fue peso muerto por ser tan debilitado por su enfermedad pulmonar.  ¡Qué pareja!

Este fue el hombre que me había cargado de bebé, que me dejaba pararme en sus pies (tan grandes parecían a mis ojos de niñita!) y me caminaba por la casa mientras reía con deleite.  Ahora me tocaba a mí cargarlo a él. Así que nos tomamos de las manos y empezamos a mecernos, tratando de lograr un poco de apalancamiento:  un baile loco de la vulnerabilidad que es uno de los recuerdos más dulces que tengo de mi padre.  Por fin logró agarrar una barra de apoyo y así se levantó; pero la verdad, fue el baile lo que más importaba.

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'Twas noon of night, when round the pole
The sullen bear is seen to roll . . .
(Fue mediodía de la noche, cuando por el polo, El oso triste se ve rodando . . . )

De Odes of Anacreon, traducido por Thomas Moore (1779 - 1852)

Es Valacirca en en la mitología de La Tierra Media de Tolkien, un signo de la esperanza de que la maldad sea vencida. Durante los siglos se ha identificado como un arado, una carreta, una cacerola, un cucharón y, la imagen más antigua de todas, un oso con una cola curiosamente larga.  Ursa Mayor:  en el Hemisferio del Norte, es una de las constelaciones que se identifica sin mucha dificultad, haciéndolo fácil encontrar la Estrella Polar.


Ese oso improbable siempre me ha parecido un gigante signo de interrogación ~ ¿Lo puedes ver? ~ circunnavegando la Estrella Polar como un recuerdo de que el Verdadero Norte se descubre más por atender a las preguntas que por encontrar respuestas definitivas. Un recuerdo ~ ya que el signo de interrogación sigue un camino circular, noche tras noche, que muchas veces las preguntas están de costado o totalmente al revés. Parece que los animales humanos estamos programados con una cierta ansia por la certeza.  Me pregunto, de vez en cuando, si la jornada espiritual ~ en el sentido más puro y profundo ~ tenga que ver con el abandonar esa carga de la certeza para poder entrar a la aventura del no-saber.

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Ella dijo OK.

Él le dijo que quería un divorcio y, sin perder un instante, ella dijo OK.  Se habían casado cuatro años antes, días después del ataque en Pearl Harbor.  Se enamoraron cuando se conocieron en un bar donde su amiga cantaba los fines de semana; y él se enamoró no sólo de ella, sino también de su amable familia italiana que lo acogió aun sin ser italiano ~ o católico.  Él tenía ordenes militares para Las Filipinas, así que pensaron que no tendrían mucho tiempo juntos antes que él tuviera que ir.  Pero salió que "evitaron una bala" * (y mucho más) porque Las Filipinas cayeron antes que lo mandaran;  y fue así que tuvieron un año juntos en los tiempos de guerra, un año que ella describe como una inesperada luna de miel extendida.

* to dodge a bullet, frase común en inglés que significa evitar una crisis

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Y entonces se acabó la luna de miel y lo mandaron al Sud Pacífico.  Separados por 33 meses, él regresó un hombre quebrado ~ tomando demasiado, emocionalmente abusivo, y como lo describe ella, "un extranjero a mí."  Ella recuerda la navidad de 1945 como una pesadilla, preguntándose cómo sería su vida si se quedara con este hombre.  Sus padres, que querían a los dos, querían que aguantara ya que él había sufrido mucho.  Ella se sintió atrapada y sola mientras él gastaba la mayoría de su salario en el alcohol; él no pudo sentir nada.

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Estaban profundamente infelices.  Unos meses después, el recibió órdenes para Illinois, y fue entonces cuando pidió un divorcio.  Pensó que lloraría o que por lo menos le rogaría a recapacitar ~ o así me dijo años después mientras preparábamos la celebración de su 50 aniversario de bodas.  Pero no, ella fue al banco a sacar el dinero que había ahorrado cuidadosamente durante los años cuando él había estado en la guerra, y entonces caminó con confianza al Hotel Winthrop a comprar un boleto de barco para viajar a Hawaii donde tenían amigos.  Es lo que hizo después de decir OK.  Ella iba a alejarse de la situación unos meses e iba a vivir una gran pregunta:  ¿Cómo sería su vida como una mujer divorciada?  Fue una pregunta enorme para una mujer en 1946, pero ella sabía que no podían seguir así.

Sí, se fue a Hawaii, cuando él ya se había ido a Illinois.  Cuando habla del viaje, sus ojos se llenan de nostalgia ~ siempre hemos sospechado que había un romance a bordo, pero ella nunca dirá.  Mientras tanto, él no pudo dejar de pensar en ella.  Llamó, escribió, mandó telegramas; sencillamente, le rogó a que volviera con él .  Cuando ella por fin decidió darle otra oportunidad, él había dejado la bebida excesiva y pareció ser, otra vez, el hombre con quien se había casado.  Ella regresó a casa y él estaba allí esperándola. Abordaron un tren para Chicago y jamás miraron hacia atrás, construyendo juntos una larga vida feliz que años después llegaría a incluirme a mí, su tercera hija.

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Los vulnerables se mueven entre los misterios.  Eso oí en un taller maravilloso la semana pasada llamado La Arte Sagrada de Vivir y Morir.  Platicábamos acerca del dolor espiritual que la gente puede sentir al final de la vida y, como todos los programas buenos para los que quieran curar y ayudar, nos hicieron explorar nuestro propio dolor para poder acompañar a los demás de una manera más auténtica.  Durante dos días aprendimos mucho de los libros, pero también hicimos varios rituales que nos ayudaron a explorar el perdón en nuestras vidas.  Es el ritual al final del taller que más recuerdo.  Uno de los maestros sostenía una olla ceremonial del Pueblo Acoma cerca de Taos.  Después de haber hecho mucho trabajo con el perdón, muchos de nosotros nos sentimos bastante cansados; sin embargo nos invitaron a nombrar un deseo fuerte que sentíamos en ese momento, y a susurrarlo en la olla, uno por uno, mientras caminamos al frente del cuarto.  Había como 30 personas ahí, y fue una experiencia conmovedora ser testiga mientras cada persona mostraba su vulnerabilidad y se atrevía a soñar.  Cuando ya habían pasado todos, la olla pareció algo sagrado, sosteniendo tanta energía transformadora y llena de la esperanza. Había un aire de paz en el cuarto mientras rezamos una oración para recordar a nuestros antepasados y entonces, sin advertencia, el maestro tiró la olla al suelo con tanta fuerza que se hizo añicos.  El grupo se quedó boquiabierto.  Y dijo el maestro:  "¿Pensaron que esos sueños pudieron quedarse atrapados en una olla?  Ahora están entre nosotros, listos a hacerse vivos, quizás como los imaginamos, y quizás de una manera que ni podemos empezar a concebir." Cada persona  fue a su casa con un pedazo de la olla.

Mira, los árboles

están convirtiendo
sus propios cuerpos
en pilares


de luz,
están emitiendo la abundante
fragancia de canela
y satisfacción,

los largos estambres
de las totoras
revientan y se van flotando sobre
los hombros azules


de los lagos,
y cada lago,
sin importar cuál sea
su nombre, es

innombrable ahora.
Cada año,
cada cosa
que he aprendido

en mi vida
me retrotrae a esto: los fuegos
y el negro río de la pérdida
cuya otra orilla


es la salvación,
cuyo sentido
ninguno de nosotros sabrá jamás.
Para vivir en este mundo


debes ser capaz
de hacer tres cosas:
amar lo que es mortal;
sostenerlo
junto a tus huesos sabiendo
que tu propia vida depende de ello;
y, cuando llegue el tiempo de soltarlo,
soltarlo.

In Blackwater Woods (En el Bosque del Agua Negra)
Mary Oliver


_________
13 de junio, 2011
Con profunda gratitud a mis padres

Wednesday, April 13, 2011

chronos/kairos

Traducción al español a continuación

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You're not the same as you were before.  You were much more muchier.  You've lost your muchness.

My muchness . . .

In there (pointing to her heart).  Something's missing.
(The Mad Hatter speaking to Alice in the 2010 film  Alice in Wonderland)

You know you're in trouble when the massage therapist exclaims, "Oh, my". . . and then a minute later, "Wow!" 

This happened to me a couple of weeks ago. I was pretty sure she wasn't commenting on my amazing physique. Sure enough:  she was blown away by the number and size of the knots I had in my neck and shoulders.

Wow indeed.  Some people get ulcers or headaches; I just get tied up in knots.  Over the years I've learned to accept these knots not only as tangible signs of stress, but also as powerful metaphorical reminders of  the forces that can wind me up so tightly I forget how to move freely.  If I don't attend to them, I lose my physical and psychic flexibility.  I lose ~ as the Mad Hatter tells Alice ~ my muchness.

In her wonderful book on writing, Bird by Bird, Anne Lamott talks about Radio Station KFKD or, as you might have guessed, K-Fucked (God, I love Anne Lamott).  It's a station we all know.  She warns that if we're not careful, KFKD will play in our heads 24/7, nonstop, in stereo.  Although Lamott is talking about the effect of Radio Station KFKD on writers, I think it applies universally. 

Out of the right speaker in your inner ear will come the endless stream of self-aggrandizement, the recitation of one's specialness, of how much more open and gifted and brilliant and knowing and misunderstood and humble one is.  Out of the left speaker will be the rap songs of self-loathing, the lists of all the things one doesn't do well, of all the mistakes one has made today and over an entire lifetime, the doubt, the assertion that everything that one touches turns to shit, that one doesn't do relationships well, that one is in every way a fraud, incapable of selfless love, that one has no talent or insight, and on and on and on. . .

Sound familiar? 

The road to the sacred leads through the secular.
                                               ~ Abraham Joshua Heschel
                                                      
  Where I used to work, there were two signs on the wall in the kitchen.  The first was below the clock, and it read:  CHRONOS.  The second was placed beneath a picture of an inviting path leading off into the distance.  It was labelled:  KAIROS!  Usually when I was in that kitchen, it was to grab a quick cup of coffee before proceeding on to the next meeting/project/crisis.  Oh, how many times I longed to escape and wander away down that KAIROS! path.  It was the ever-present temptation of believing that my day to day struggles were somehow keeping me away from something deeper.  Certainly that can be a real danger, but more often those struggles are an integral part of the spiritual path. Most of the time I am able to remember that.  Most of the time.

We all know CHRONOS.  Clock time.  Calendar time.  Measurable time that is marked by past, present, and future. It's time on the move, time speeding by and carrying us along with it.  It's about quantity: so many people to see, places to go, jobs to finish ~ and so little time!  Chronos:  Don't just stand there, do something!

Chronos makes the world go round, at least until we go deeper.  And if we're even half-awake, we will go deeper.  We will long to remember something that we can't even articulate.  Call that something God, or Spirit, or Mystery or ___________:  we won't find it if we only dwell in Chronos.  We also have to cross over into the unknown, into what a friend of mine calls Holy Spirit Time. That's KAIROSIt's tricky because there's no way to measure or quantify Kairos.  No past, present, or future.  In Kairos, our egos take a backseat to awe.  The calendar is set aside.  Kairos:  Don't just do something, stand there!

But pay attention. Because Kairos is not only about stopping long enough to feel a deep sense of mystery; it's also about allowing eternity to break into time.  In Kairos, we become acutely aware of those graced moments when opportunity and a call to action intersect.  We know when the stars are aligned and the time is right. In Greek mythology, Kairos, the youngest child of Zeus, was the god of opportunity. By tuning in to Kairos (and tuning out of KFKD) we know when to stop, when to go deep, and when to make a move. 

In 1985, a group of South African clergy wrote a prophetic, public letter, challenging the churches' response (or lack of response) to the vicious policies of the apartheid state there; it was appropriately called The Kairos Document. It was one of countless speeches, actions and writings, over the course of many years, that ultimately helped to bring down apartheid. Kairos:  the time was right. 

All great movements for radical change burst out of Kairos, knocking our socks off in Chronos time.

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Lately I've taken to wearing a wrist mala (prayer beads) next to my watch, a concrete reminder of chronos and kairos, wedded together in a crazy, sacred dance.  It's a dance that has the power to fill our spirits with the Mad Hatter's muchness.  Or, in Ignatian Spirituality, what's referred to as Magis:  the MORE.  What more can I be or do ad majorem Dei gloriam, for the greater glory of God?  You don't have to be any kind of orthodox believer to appreciate the power of that.  Muchness . . . Magis . . . doing and being more, not to feed our egos, but all for the glory of that mysterious, ineffable something that we long to know deep in our souls. 

Remember that there is meaning beyond absurdity.  Know that every deed counts, that every word is power.  Above all, remember that you must build your life as if it were a work of art . .
                                                                         ~ Heschel (again)
"Can I do that?"

She was hesitant to anoint the body of her love.  He had died minutes earlier, just before she arrived for her daily visit.  We had been talking for weeks about the possibility that he would choose to go when she wasn't there because it might be too hard for him to let go with her at his side.  And so it was that he died peacefully right before she walked in on that rainy morning.  She was tearfully sitting with his body when I asked if she'd like to anoint  him.  We had no special oils, only some wonderful smelling lotion, but it would do just fine.  And that's when she expressed her concern that the funeral home or the staff at the nursing home might be upset if she did.  Certainly the "professionals" had rules that must be followed.  She was visibly relieved when I reminded her of her own power and of her place in the long line of women who throughout the ages have prepared bodies for burial.  She forgot about the professionals pretty quickly.

We stepped into Kairos together as she gently, lovingly massaged his body with the sweetly scented lotion, telling stories of how they had met six years earlier: "two hellraisers who just happened to find each other."  She laughed and cried and hugged me hard.

blessing the boats
(at St. Mary's)

may the tide
that is entering even now
the lip of our understanding
carry you out
beyond the face of fear
may you kiss
the wind then turn from it
certain that it will
love your back   may you
open your eyes to water
water waving forever
and may you in your innocence
sail through this to that

~ Lucille Clifton

April 13, 2011
With deep gratitude for the life of Rabbi Abraham Joshua Heschel
Prophet, theologian, mystic, social reformer
His words continue to inspire so many of us

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chronos/kairos

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Ya no eres la misma de la otra vez.  Antes eras mucho más muchosa.  Has perdido tu muchedad.

Mi muchedad . . .

Sí, ahí adentro. (señalando su corazón).  Te falta algo.
(El Sombrerero Loco hablando a Alicia en la película de 2010 de Alicia en el País de las Maravillas)

Sabes que tienes un problema cuando la terapeuta de masaje exclama, "Uffff!" . . . y unos minutos después, "¡Híjole!"

Así me pasó hace poco.  Estaba bastante segura que no comentaba sobre mi físico impresionante.  No, le impresionaba la cantidad y el tamaño de los nudos que tenía en la nuca y en los hombros.

Sí, híjole.  Algunas personas tienen dolores de cabeza o úlceras;  yo me encuentro atada con nudos.   He aprendido a aceptar estos nudos no sólo como signos tangibles del estrés, sino también como poderosos recuerdos metafóricos de las fuerzas que me pueden amarrar tan fuerte que se me olvida cómo mover con libertad.  Si no los cuido, pierdo mi flexibilidad física y psíquica.  Pierdo ~ como le dice El Sombrerero Loco a Alicia ~ mi muchedad.

En su maravilloso libro de técnicas y consejos para los escritores,  Pájaro a Pájaro, Anne Lamott habla de la estación de radio KFKD o, como ya habrás adivinado, K-Fucked (Ay, amo a Anne Lamott).  Es una estación que todos conocemos.  Nos advierta que si no tenemos cuidado, KFKD se transmitirá en nuestras cabezas 24/7, sin parar, en estereo.  Lamott está hablando del efecto de KFKD para los escritores, pero creo que se puede aplicar a todos.

Del bafle derecho llegará en chorro sin fin de vanagloriarse, la recitación de lo especial que eres, comparado con los demás, de lo abierto y dotado y brillante y sabia y malentendida que eres. Del bafle izquierdo saldrán  las canciones rap de autodesprecio, las listas de todas las cosas que no puedes hacer bien, de todos los errores que has hecho hoy y, pues, durante toda tu vida, la duda, la afirmación de que todo lo que tocas se convierte en mierda, que no sabes mantener las relaciones, que eres un fraude, incapaz del amor generoso, que no tienes talento ni perspicacia, y sigue la lista interminablemente . . .

¿Te parece familiar?

El camino a lo sagrado se conduce por lo secular.
                                                                    ~ Abraham Joshua Heschel

Había dos letreros en la pared de la cocina de mi trabajo anterior.  El primero se encontraba debajo del reloj y decía:  CHRONOS.  El segundo estaba debajo de una foto de un sendero agradable que conducía a algún lugar lejano e interesante.  Decía:  KAIROS!  Por lo general cuando estaba en esa cocina, agarraba rapidamente una taza de café, antes de seguir con el próximo mitín/proyecto/crisis.  Ay, cuántas veces anhelaba escapar, vagando por ese sendero de KAIROS!  Fue la tentación, siempre presente, de creer que mis desafíos de todos los días me alejaban de algo más profundo.  Claro que eso puede ser un peligro real, pero por lo general esos desafíos forman una parte integral del camino espiritual.  La mayor parte del tiempo puedo recordar esto.  La mayor parte del tiempo.

Todos conocemos CHRONOS.  Tiempo del reloj.  Tiempo del calendario.  Tiempo que se mide, marcado por pasado, presente, futuro.  Es el tiempo moviendo, el tiempo volando, que nos lleva consigo.  Tiene que ver con la cantitad:  tanta gente que ver, lugares que visitar, tareas que terminar ~ y tan poco tiempo!  Chronos:  No te quedes ahí parado, haz algo!

Chronos hace al mundo girar, por lo menos hasta que vayamos más al fondo.  Y si estamos aún medio despiertos, iremos más al fondo.  Desearemos recordar algo que ni podemos expresar.  Llámalo Dios, o Espíritu, o Misterio, o __________:  no lo encontraremos si sólo nos quedamos en Chronos.  También tenemos que entrar en lo desconocido, en lo que una amiga llama El Tiempo del Espíritu Santo.  Eso es KAIROS.  Resulta un poco difícil porque el Kairos no se puede medir ni cuantificar.  No hay pasado, presente, o futuro.  En Kairos, el asombro eclipsa nuestros egos.  El calendario se pone a un lado.  Kairos:  No te quedes ahí haciendo algo, párate!

Pero presta atención.  Porque Kairos no sólo tiene que ver con el hecho de pararse para sentir un profundo sentido de misterio; es también permitir que la eternidad se introduce en el tiempo.  En Kairos, nos hacemos conscientes de esos momentos cuando la oportunidad y una llamada a la acción se crucen.  Sabemos cuando las estrellas están alineadas y cuando el momento oportuno ha llegado.  En la mitología griega, Kairos, el hijo menor de Zeus, fue el dios de la oportunidad.  Escuchando a Kairos ~ y apagando KFKD ~ reconocemos cuando debemos pararnos, cuando debemos ir más al fondo, y cuando es la hora de tomar acción.

En 1985, un grupo de clérigos sudafricanos escribió una profética carta pública, desafiando la reacción (o falta de reacción) de las iglesias a la política viciosa del estado apartheid; fue llamada, apropiadamente, El Documento Kairos. Fue uno de los innumerables discursos, acciones, y escrituras, durante muchos años, que por fin ayudaron a terminar el apartheid.  Kairos:  llegó el momento.

Todos los grandes movimientos de cambio radical salen de sopetón de Kairos, dejándonos asombrados en el tiempo Chronos.

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Últimamente he estado usando una mala de muñeca (cuentas de oración) junto a mi reloj, un recuerdo concreto de Chronos y Kairos, entrelazados en un loco baile sagrado.  Es un baile que tiene el poder de llenar nuestros espíritus con la muchedad del Sombrerero Loco.  O, en la Espiritualidad Ignaciana, lo que se llama Magis:  el MÁS.  ¿Qué más puedo ser o hacer ad majorem Dei gloriam, por la mayor gloria de Dios?  No tienes que ser creyente ortodoxo para apreciar el poder de eso.  Muchedad . . . Magis . . . hacer y ser más, no para alimentar nuestros egos, sino por la gloria de aquel inefable algo que deseamos conocer en lo más profundo de nuestras almas.

Recuerda que hay significado más allá de lo absurdo.  Reconoce que cada hecho tiene importancia, que cada palabra es poder.  Sobre todo, recuerda que deberías construir tu vida como si fuera una obra de arte . . .
                                                                                               ~ Heschel (otra vez)

¿Puedo hacer eso?

Estaba dudosa de que pudiera ungir el cuerpo de su amado.  Había muerto justo antes que llegara ella para su visita diaria.  En las últimas semanas, habíamos hablado de la posibilidad de que él decidiría irse cuando ella no estuviera porque posiblemente sería demasiado difícil soltar con ella a su lado.  Y así pasó: murió tranquilamente unos minutos antes que llegara esa mañana lluviosa.  Estaba llorando, sentada junto a su cuerpo, cuando le pregunté que si quería ungirlo.  No tuvimos óleo especial, solamente una botella de loción perfumada, pero serviría bien.  Y fue entonces cuando expresó sus dudas, que la funeraria o las enfermeras de la residencia se enojarían si lo hiciera.  Ciertamente los "profesionales" tenían reglas que había que obedecer.  Se quedó tranquila cuando le recordé su poder y su lugar en la larga fila de mujeres que a lo largo de los siglos han preparado los cuerpos para el entierro.

Entramos juntas al Kairos mientras ella masajeaba suavemente su cuerpo con la loción perfumada, contando historias de cómo se habían conocido hace seis años: "dos desmadrosos que por casualidad se encontraron." Rió, lloró, y me abrazó fuerte.

la bendición de los barcos
(en Santa María)

que la marea

que está entrando aún
al borde de nuestra comprensión
te lleve más allá
de la cara del miedo
que beses
al viento y después apartes de él
seguro de que
amará tu espalda   que te
abras los ojos al agua
agua ondeando para siempre
y que tú en tu inocencia
navegues por esto hasta eso

~ Lucille Clifton

13 de abril, 2011
Con profunda gratitud por la vida del Rabbi Abraham Joshua Heschel
Profeta, teólogo, místico, reformador social
Sus palabras siguen inspirando a muchos de nosotros

Sunday, February 13, 2011

thin places

Traducción al español a continuación

His previous life as a college professor shattered by an act of unspeakable violence, he now lives in the boiler room of an apartment building, digging through dumpsters for food and wandering the streets.  His life is harsh, and most would consider him to be mad.  Yet every afternoon at 5:00 he enters into another realm, where the pain and ugliness give way to consolation and transcendence as he watches her with love.  In the eyes of the world, she is awkward and dull.  To him, she is the lady whose love he hopes to win. 

And because he believes in something so seemingly impossible, every day at 5:00, for just a few minutes, his world is transformed.



“Thin places,” the Celts call this space,

Both seen and unseen,
Where the door between this world
And the next is cracked open for a moment
And the light is not all on the other side.
God shaped space. Holy.
                                                   ~ Sharlande Sledge

Some of them are famous, these so-called thin places where the veil that separates heaven and earth is permeable: The Scottish Island of Iona, Stonehenge, The Grand Canyon, Machu Picchu ~ places where people tend to perceive the divine in the midst of overwhelming natural beauty. Cathedrals and graveyards also rank high on the list of thin places.  And yet, they're not one size fits all ~ one person's thin place is another's distraction or annoyance. That cathedral that you found so moving may leave the person next to you utterly cold.

Sometimes thin places aren't places at all:  they are times or energies that draw us into mystery.  Birth, death, designated times of the year, such as Day of the Dead or the Solstices.  Or sleep . . .

I had been sitting there for a long, long time. I hated it. The seat was in the back of the bus, and for some reason the windows were blackened, making it impossible to see out. I was paralyzed, afraid to move, yet the painful longing for something more was slowly, almost imperceptibly, chipping away at my fear . . . until one day I got the nerve to get up and slowly start walking to the front of the bus. It was tentative at first ~ the "what-ifs" buzzing through my mind ~ but I tuned them out and inched forward with quiet confidence. Other passengers looked at me with horrified expressions: you're not allowed to go up there! But I no longer cared about the consequences ~ I only knew that I couldn't breathe back there in that oppressive, view-less seat ~ and by the time I got to the front of the bus, with its striking picture windows, I realized that nothing horrible had happened to me. On the contrary, I felt strong and hopeful for the first time in years; and having emerged from the darkness, I knew I didn't need to stay anymore. As I walked off the bus, I realized that I was free.

I dreamt that mystical bus ride more than 20 years ago, but I recall it as though it were yesterday. Dreams can be some of the most powerful thin places, sometimes giving us striking images for what is moving inside of us. They are nightly invitations to go deeper into the mystery. We often miss them because we are too distracted to remember them, or because they seem trivial. I honored and paid attention to this one, and it changed my life.

God shaped space.  Holy.

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So there she was, sitting on a log with Jesus ~ yes, that Jesus. Although he was sitting next to her and their shoulders were touching, she was seated facing the other direction.  That's because she was furious at him.  A few months earlier she had been planning a new chapter in her life.  She'd been through some hard times and was finally getting her footing; as a Christian who prayed regularly and deeply, she felt that Jesus had put his stamp of approval on her plans.  Then she was diagnosed with Stage IV metatastic bone cancer, and just like that, the nightmare began.  Soon she developed an intestinal blockage that kept her from eating ~ particularly cruel since she was an organic farmer and gourmet cook. Since she wasn't ready to die yet ~ she had just a little bit of unfinished business with the Son of God ~ she requested artificial hydration so they could have some time to work things out.

And that's how she ended up on the log.  Looking away from Jesus, she was scarfing down a big bowl of buttered mashed potatoes ~ comfort food, she called it.  She wanted to be sure he saw what she had lost, and besides, it felt good to imagine the food she could no longer eat.

She called this a recurring vision, not a dream, but she couldn't really explain the difference.  She just knew that it was strikingly real to her, and she brought me up to date on her status with Jesus every time I visited.  They remained in that same awkward pose for nearly two months as she became progressively weaker.  He never left her.  In the end she put down the bowl of mashed potatoes and moved to the other side of the log, sitting alongside him, but never speaking to him.  Last I heard she was leaning over and looking up at him quizzically as they sat in silence. 

She had a very peaceful death.

God shaped space.  Holy.

The Art of Disappearing

When they say Don't I know you?
say no.

When they invite you to the party
remember what parties are like
before answering.

Someone telling you in a loud voice
they once wrote a poem.
Greasy sausage balls on a paper plate.
Then reply.

If they say We should get together
say why?

It's not that you don't love them anymore.
You're trying to remember something
too important to forget.
Trees. The monastery bell at twilight.
Tell them you have a new project.
It will never be finished.

When someone recognizes you in a grocery store
nod briefly and become a cabbage.
When someone you haven't seen in ten years
appears at the door,
don't start singing him all your new songs.
You will never catch up.

Walk around feeling like a leaf.
Know you could tumble any second.
Then decide what to do with your time.

~ Naomi Shihab Nye

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God shaped space.  Holy.

The Terry Gilliam film, The Fisher King, has been described as a modern day tale about the search for love, sanity, Ethel Merman, and the Holy Grail.  I ask you, how can you resist a movie with a lead-in like that? It has been one of my favorites since I first saw it in 1991, especially the Grand Central Station dance scene that appears at the beginning of this reflection. Like all good fairy tales, The Fisher King has a happy ending, but not before taking us on a wild ride filled with violence, mental illness, cruelty, forgiveness, redemption, and, perhaps most important, compassion. 

The Fisher King
as told by Parry in the movie of the same name

Ever hear the story of The Fisher King?

It begins with the king as a boy, having to spend the night alone in the forest to prove his courage so he can become king. Now while he is spending the night alone he's visited by a sacred vision. Out of a fire appears the holy grail, symbol of God's divine grace. And a voice says to the boy, "You shall be keeper of the grail so that it may heal the hearts of men." But the boy was blinded by greater visions of a life filled with power and glory and beauty. And in this state of radical amazement he felt for a brief moment not like a boy, but invincible, like God; so he reached into the fire to take the grail, and it vanished, leaving him with his hand in the fire to be terribly wounded.

Now as this boy grew older, his wound grew deeper, until one day, life for him lost its reason. He had no faith in any man, not even himself. He couldn't love or feel loved. He was sick with experience. He began to die. One day a fool wandered into the castle and found the king alone. And being a fool, he was simple minded; he didn't see a king. He only saw a man alone and in pain. And he asked the king, "What ails you, friend?"

The king replied, "I'm thirsty. I need some water to cool my throat".

So the fool took a cup from beside his bed, filled it with water and handed it to the king. As the king began to drink, he realized his wound was healed. He looked in his hands and there was the holy grail, that which he sought all of his life. And he turned to the fool and said with amazement, "How could you find that which my brightest and bravest could not?"

And the fool replied, "I don't know. I only knew that you were thirsty."

It's good to remember that compassion, lived deeply, is quite possibly the most powerful thin place of all.

God shaped space.  Holy.

February 13, 2011
Praying for the people of Egypt as they strive to walk in freedom

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Thin Places
(Traducción literal:  lugares delgados o finos ~ no encontré una traducción adecuada en español. ¿Sugerencias?) 

Su vida anterior de profesor universitario destruida por un acto de violencia indecible, él vive ahora en el sótano de un edificio de apartamentos, escarbando por los basureros y vagando por las calles.  Su vida es dura, y la mayoría de la gente lo considera loco.  Pero todos los días a las 5:00 de la tarde, entra en otro espacio, donde el dolor y la crueldad se convierten en la consolación y la trascendencia mientras observa a ella.  A la mayoría de la gente, ella parece sosa y torpe.  Para él, ella es la señora cuyo amor espera ganar.

Y ya que él cree en algo tan improbable, todos los días a las 5:00 de la tarde, por unos minutos, su mundo queda transformado.



"Thin Places," los célticos llamaron este espacio.
Visto y oculto
Donde el portal entre este mundo
Y el que sigue se abre por un instante
Y no toda la luz se encuentra al otro lado.
Espacio en forma de Dios. Sagrado.

                                                       ~ Sharlande Sledge 

Algunos son famosos, estos "thin places" donde el velo que separa el cielo y la tierra es permeable:  La Isla Escocés de Iona, Stonehenge, El Gran Cañón, Machu Picchu ~ lugares donde la gente suele percibir el divino en medio de una asombrosa belleza natural.  Los catedrales y los cementerios también son muy comunes en las listas de "thin places." Pero no son iguales para todos ~ el "thin place" de una persona puede ser la distracción o molestia de otra.  Es posible que la catedral que te conmoviera tanto dejara indiferente a la persona a tu lado.

A veces los "thin places" no son lugares:  son tiempos o energías que nos invitan a entrar en el misterio.  El parto, la muerte, ciertos días del año como el Día de los Muertos o los solsticios.  O el sueño . . .

Había estado ahí sentada por mucho, mucho tiempo.  Lo odiaba.  El asiento estaba en la parte trasera del autobús, y por alguna razón, las ventanillas estaban ennegrecidas, haciéndolo imposible ver afuera.  Estaba paralizada, con miedo de moverme, pero el doloroso anhelo de algo más disminuía poco a poco mis miedos . . . hasta que un día encontré el valor para levantarme y empezar a caminar despacito al frente del autobús.  Cuidadosa al principio ~ los pensamientos de "qué pasará si hago esto" zumbando por mi mente ~ pero no les hice caso, y avancé lentamente con una tranquila confianza.  Los otros pasajeros me miraron con expresiones asustados:  no se permite andar por ahí!  Pero ya no me importaban las consecuencias ~ sólo sabía que ya no podía respirar allá atrás en ese opresivo asiento sin vista ~ y cuando llegué al frente del autobús, con sus ventanas amplias, reconocí que no me había sucedido nada terrible.  Al contrario, sentí fuerte y llena de esperanza por primera vez en muchos años.  Ya fuera de la oscuridad, supe que ya no tenía que quedarme allí.  Y mientras bajaba del autobús, me di cuenta de que estaba libre.

Hace más de 20 años que soñé esa mística excursión en autobús, pero la recuerdo como si fuera de ayer.  Los sueños pueden ser algunos de los más poderosos "thin places," a veces regalándonos imágenes asombrosas de lo que mueva dentro de nosotros.  Son invitaciones nocturnas a entrar más profundamente en el misterio.  Los perdemos muchas veces porque estamos demasiado distraídos para recordarlos, o porque nos parecen triviales.  Honré y presté atención a este sueño, y cambíó mi vida.

Espacio en forma de Dios.  Sagrado.

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Allí estaba, sentada en un tronco con Jesús ~ sí, ese Jesús. Aunque estaba sentada junto a él, hombro con hombro, ella se quedó sentada al otro lado del tronco, mirando en la dirección opuesta.  Fue porque estaba furiosa con él.  Hace unos meses había estado planeando una nueva etapa en su vida.  Había pasado por unos tiempos difíciles y por fin había resuelto los conflictos en su vida; como una cristiana que rezaba con frecuencia y con profundidad, creía que Jesús había aprobado sus nuevos planes.  Y entonces la diagnosticaron con el cáncer metastático de los huesos, y así nomás, empezó la pesadilla.  Dentro de unos meses tenía una oclusión intenstinal que no la dejaba comer ~ algo especialmente cruel ya que era una jardinera orgánica y una cocinera gourmet.  No estaba lista para morir ~ tenía unos asuntos pendientes con el Hijo de Dios ~ así que pidió la hidratación artificial para que tuvieran más tiempo para resolver algunas cosas.

Por eso estaba sentada en el tronco.  Dándole la espalda a Jesús, devoraba un plato grande de puré de papas con mucha mantequilla ~ reconfortante comida casera, la llamaba. Quería estar segura que él supiera lo que había perdido, y además, le gustó imaginar la comida que ya no podía comer.

Ella se refirió a esto como una visión recurrente, no un sueño; la verdad es que no podía explicar la diferencia.  Pero sabía que la visión fue sin duda real para ella, y siempre que la visitaba me avisaba de su estatus con Jesús.  Se quedaron en esa misma posición incómoda por dos meses mientras ella se debilitaba poco a poco.  Nunca la dejó.  Al final, dejó el plato de puré de papas y movió para el otro lado del tronco, sentándose junto a él, pero sin hablar.  Lo último que supe de ella, se inclinaba hacia adelante, mirándolo con curiosidad mientras se sentaban en silencio.

Tenía una muerte muy tranquila.

Espacio en forma de Dios.  Sagrado.

El Arte de Desaparecer

Cuando dicen No te conozco?
di que no.

Cuando te invitan a la fiesta
recuerda como son las fiestas
antes de contestar

Alguien diciéndote en voz alta
que una vez escribió un poema
albóndigas grasosas en un plato de papel
Entonces contesta.

Si dicen Debemos juntarnos
di por qué?

No es que ya no los quieres.
Es que estás tratando de recordar algo
demasiado importante para olvidar.
Árboles.  La campana del monasterio al crepúsculo.
Diles que tienes un nuevo proyecto.
Nunca se acabará.

Cuando alguien te reconoce en un mercado
saluda brevemente y hazte un repollo.
Cuando alguien que no has visto por diez años
aparece a tu puerta
no empieces a cantarle todas tus nuevas canciones
Jamás terminarás.

Camina sintiéndose como si fueras una hoja.
Reconoce que podrías caer en cualquier momento.
Entonces decide qué vas a hacer con tu tiempo.

                                                      ~ Naomi Shihab Nye

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Espacio en forma de Dios.  Sagrado.

El film de Terry Gilliam, El Rey Pescador, ha sido descrito como una historia moderna acerca de la búsqueda del amor, la cordura, Ethel Merman, y el Santo Grial.  ¿Cómo puedes resistir una película con tal introducción?  Ha sido una de mis favoritas desde que la vi por primera vez en 1991, especialmente la escena del baile en Grand Central Station que aparece al principio de esta reflexión.

Como todos los buenos cuentos de hadas, El Rey Pescador tiene un final feliz, pero no sin llevarnos primero en una excursión desenfrenada llena de la violencia, la enfermedad mental, la crueldad, la redención, y quizás más importante, la compasión.

El Rey Pescador
Contado por Parry, en la película del mismo nombre

¿Has oído alguna vez la historia del Rey Pescador?

Empieza cuando el rey era pequeño. Permanecía en el bosque como prueba de valor para poder convertirse en rey. Una noche, pasando la noche solo, tuvo una visión sagrada. De entre un fuego apareció el Santo Grial, el símbolo de la gracia divina de Dios. Y una voz le dijo al chico: “Deberás ser guardián del grial para curar el corazón de los hombres.”


Pero al chico lo cegaban grandes visiones, llenas de una vida de poder, de gloria, de belleza. En ese estado de asombro radical, por un momento se llegó a creer no como un niño sino invencible, como Dios. Así que buscó entre el fuego para tomar el grial, y éste desapareció, dejándolo con la mano entre fuego, y terriblemente herido. Mientras el muchacho crecía su herida se hizo más grande hasta que un día la vida perdió la razón para él. No tenía fé en ningún hombre, ni siquiera en sí mismo. No podía amar, ni sentirse amado. Estaba enfermo de sufrimiento. Empezó a morir. Un día un tonto entró al castillo y encontró solo al rey. Siendo un tonto, tenía una mente simple. No vio a un rey sino a un hombre solitario que sufría. Y le preguntó al rey: “¿Qué te duele, amigo?”


El rey le respondió: “Tengo sed. Necesito agua para refrescar mi garganta.”


Así que el tonto tomó una copa junto a su cama, la llenó de agua, y se la dio al rey. Cuando el rey empezó a beber, vio que su herida sanaba. Vio a sus manos, y ahí estaba el Santo Grial, el que había buscado toda su vida. Se volvió al tonto y le preguntó, asombrado: “¿Cómo pudiste encontrar lo que mis guerreros más valientes no pudieron?”


El tonto respondió: “No lo sé. Sólo supe que tenías sed.”

Es bueno recordar que la compasión, vivida profundamente, puede ser el "thin place" más poderoso de todos.


Espacio en forma de Dios.  Sagrado.
 
13 febrero 2011
Rezando por la gente de Egipto, mientras se esfuerzan por lograr la libertad