Friday, December 30, 2016

princess of quite a lot

(Traducción al español a continuación)



It was a pathetic sight. Sprawled across the bed in a cheap motel room in Truth or Consequences, New Mexico, crying my eyes out, I was finally admitting that he was gone. The infatuation had been deep and strong, but his soulful letters, which I lived for, had stopped coming ~ just like that, without warning. A couple of months had passed, with no word from this man who could seemingly look into my soul. I could read the writing on the mailbox: It was over, and I was devastated.

Truth or Consequences. Can you think of a better place to weep over love gone wrong?

It was August, 1977.  I was 20 years old and had just finished my first summer session at a small state college in New Mexico. The two weeks before Fall Semester were supposed to be dedicated to a rendezvous with this dude. Instead, I ended up hopping on a Greyhound by myself, wandering through New Mexico. It was the start of a love affair with solo travel that has continued throughout my life.

But one other thing stands out. Before heading back to school, I went to see "Star Wars" ~ that new movie which, friends had assured me, was "science fiction, but not too science fiction-y". That's where this budding feminist met Leia, the gutsy, wonderfully snarky princess who more than held her own with the boys. Leia, who seemed to know exactly who she was. She knocked my socks off. Because I met Princess Leia at that particular time (just when I needed it), I was able to say to my heartbroken self, in a voice just above a whisper: I want to know who I am, too. I returned to school determined to do just that, with no room in my backpack for romantic infatuation.

Stay afraid, but do it anyway. What's important is the action. You don't have to wait to be confident. Just do it, and eventually the confidence will follow.
(Carrie Fisher, Interview in the Sarasota Herald Tribune, 4/20/13)

Carrie Fisher, of course, was not Princess Leia. When she played that character nearly 40 years ago, she was an emotionally insecure, 19 year-old actress, enmeshed in drug addiction and undiagnosed mental illness. What could have destroyed her served to fuel her fearless, candid spirit. She never tried to hide the messiness and pain of bipolar disorder; instead, she knew her demons well and fearlessly exposed them to the light. In doing this, she gave tremendous hope to countless people struggling with mental illness. 

One of the things that baffles me (and there are quite a few) is how there can be so much lingering stigma with regards to mental illness, specifically bipolar disorder. In my opinion, living with manic depression takes a tremendous amount of balls. Not unlike a tour of Afghanistan (though the bombs and bullets, in this case, come from the inside). At times, being bipolar can be an all-consuming challenge, requiring a lot of stamina and even more courage, so if you're living with this illness and functioning at all, it's something to be proud of, not ashamed of. They should issue medals along with the steady stream of medication.
(Wishful Drinking, 2008)

Emotional breakdowns, weight gain, aging in the spotlight, undergoing electroconvulsive therapy due to crippling depression: all these challenges served to make her the brash, brutally honest person she was. She spoke out and acted up. I have loved following her over the years, reading her wry commentaries on life and the challenges of living with her illness ~ never knowing, as she once put it, "when you're going to get gob-smacked by it". When she appeared in the latest installment of Star Wars, The Force Awakens, it made my heart sing to see her as Princess (now General) Leia, a strong, competent leader who ~ Dare I say it? ~  looked her age. Carrie's response to those who felt she hadn't "aged well"?

Youth and beauty are not accomplishments. They're the temporary, happy by-products of time and/or DNA. Don't hold your breath for either.

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Remember the white dress I wore all through that film? George came up to me the first day of filming, took one look at the dress and said, "You can't wear a bra under that dress."

"OK, I'll bite," I said. "Why?" And he said, "Because there's no underwear in space." He said it with such conviction. Like he had been to space and looked around and he didn't see any bras or panties anywhere.

He explained, "You go into space and you become weightless. Then your body expands, but your bra doesn't, so you get strangled by your own underwear."

I think that this would make for a fantastic obituary. I tell my younger friends that no matter how I go, I want it reported that I drowned in moonlight, strangled by my own bra.




Thank you, Carrie, for living passionately and out loud. You were a force, and you made a difference.

I hope you're now dancing in that moonlight with your dear mamma.



(Ricky LaChance)


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Fue una visión patética. Ahí estaba, tirada sobre la cama en un cuarto de motel barato en Truth or Consequences, Nuevo Mexico, sollozando y por fin aceptando que él se había ido. La atracción había sido profunda y fuerte, pero sus cartas conmovedoras, que esperaba ansiosamente, habían dejado de llegar ~ así no más, sin aviso. Dos meses sin comunicación de este hombre que había mirado a las profundidades de mi alma. Pude ver que el buzón estaba vacío. Había terminado y yo estaba destrozada.

Truth or Consequences (Verdad o Consecuencias). ¿Puedes imaginar un mejor lugar para lamentar un amor que terminó mal?

Era agosto de 1977. Tenía 20 años y acababa de terminar mi primera sesión de verano en una universidad pequeña en Nuevo Mexico. Tenía planeado un rendezvous con este hombre durante esas dos semanas antes del semestre de otoño. Ya que él había desaparecido, me subí a un Greyhound (camión), a vagar por Nuevo Mexico a solas. Así empezó mi pasión por viajar sola, algo que ha seguido durante toda mi vida.

Pero destaca algo más. Antes de regresar a mis clases, fui a ver "Star Wars" ~ esa película nueva que, mis amigos me habían asegurado, era "ciencia ficción, pero no demasiado ciencia ficción". Es allí donde esta feminista joven conoció por primera vez a Leia, la princesa valiente y deliciosamente sarcástica que sabía defenderse muy bien con los muchachos. Leia, que a mi parecer sabía precisamente quién era. Me dejó deslumbrada. Y ya que conocí a Princess Leia precisamente cuando necesitaba su energía, podía hablar a mi corazón desconsolado, susurrando, "Yo también quiero saber quién soy." Regresé a la universidad, decidida a hacer precisamente eso, sin espacio en mi mochila para las ilusiones románticas.

Quédate asustada, pero hazlo de todas maneras. Lo importante es la acción. No tienes que esperar para hacerte confidente. Hazlo, y con el tiempo, seguirá la confianza.
(Carrie Fisher, Entrevista en el Sarasota Herald Tribune, 20/4/13)

Carrie Fisher, por supuesto, no fue Princess Leia. Cuando hizo el papel hace casi 40 años, era una actriz de 19 años, emocionalmente insegura, enredada en la adicción y con una enfermedad mental que todavía no se había identificado. Lo que  hubiera podido destruirla sirvió para animar su espíritu valiente y honesto. Nunca trató de esconder el desarreglo y el dolor del trastorno bipolar; al contrario, concocía bien a sus demonios y se los expuso sin miedo, llevándolos a la luz. Haciendo esto, dio la esperanza a muchas personas que luchaban con la enfermedad mental.

Una de las cosas que me confunde (y hay varias) es cómo podemos tener tanto estigma todavía, en cuanto a la enfermedad mental, especificamente el trastorno bipolar. En mi opinión, vivir con la enfermedad maniaco-depresiva requiere una cantidad increible del valor. Es como estar en la guerra (pero las bombas y balas, en este caso, están por dentro). A veces, ser bipolar es un desafío abrumador, requiriendo mucha fuerza interior y mucho coraje. Así que si estás viviendo con esta enfermedad, y estás funcionando, aunque sea un poco, debes sentirte orgulloso, no avergonzado. Deben repartir unas medallas, junto con el chorro de medicamentos.
(Wishful Drinking, 2008)

Los colapsos nerviosos, el aumento de peso, envejecerse siendo foco de la atención, tener la terapia electro-convulsivo a causa de una depresión incapacitante: todos estos retos sirvieron para hacer que ella se hiciera la persona audaz que era. Durante los años, ha sido un placer seguir su vida, leyendo sus comentarios astutos sobre la vida y los desafíos de vivir con su enfermedad ~ sin saber, como ella dijo una vez ~ "cuando vas a ser atropellada por ella". Cuando apareció en la última versión de Star Wars, El despertar de la Fuerza, mi corazón empezó a cantar al verla como Princess (ahora General) Leia, una lider fuerte y competente que ~ ¿Me atrevo a decirlo? ~ había envejecido. La respuesta de Carrie a algunas personas que creyeron que "no había envejecido bien"?

La juventud y la belleza no son logros. Son las consecuencias pasajeras y felices del tiempo y/o el ADN.  No esperes sentado por cualquiera de los dos.

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¿Te acuerdas del vestido que tenía durante toda esa película? George se me acercó el primer día de filmar, echó un vistazo al vestido y dijo, "No puedes tener sostén debajo de ese vestido."

"¿Por qué" Y me dijo, "Porque no hay ropa interior en el espacio." Lo dijo con tanta convicción, como si hubiera estado en el espacio, y no vio ni pantaletas ni sostenes en ningún lado.

Me explicó: "Vas al espacio, y te vuelves sin peso. Entonces tu cuerpo expande, pero el sostén no; así que te quedas estrangulada por tu propia ropa interior."

Yo creo que esto sería una esquela magnífica. Les digo a mis amigos jóvenes que no importa cómo me muera, quiero que reporten que me ahogué a la luz de la luna, estrangulada por mi propio sostén.



Gracias, Carrie, por vivir con pasión y en voz alta. Eras una fuerza, e hiciste una diferencia.

Espero que estés bailando en esa luz de luna con tu querida mamá.



(Ricky LaChance)





Thursday, November 10, 2016

grief

(Traducción al español a continuación)



(Entrance of St. Leo Church, Tacoma, Washington)

It is not weakness to take time to grieve. It is not intolerance to refuse to “move forward” at this point, to refuse to leave behind the hateful, mocking, bullying behavior of Donald Trump. It is not weakness to allow ourselves to remember ~ no, more than that ~ to pledge to never forget the mimicking of a disabled reporter, the calls to ban Muslims, the jeering “get him out of here” when referring to protesters, the sickening descriptions of women and how he likes to treat them, the wall. Trump’s words had power, and they have inspired some appalling behavior. We would never allow our children to behave as he has; yet the electoral college has elected him as our President. I am grieving right now. That is not being a “sore loser”. It is being a thoughtful citizen and an introspective human being. We could use a few more of those.

There are countless calls right now for us to come together to move forward as a country. I appreciate this, especially the words of Bernie Sanders. But I refuse to do so prematurely. True work for peace and unity involves deep reflection on who we are and who we want to become together. In this time of tweets and soundbites, we speed toward supposed solutions and false reconciliation. Without grief for the civility we are losing, our solutions will not be grounded or whole.

It is not weakness to take time to grieve.

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duelo



(Entrada de la iglesia St. Leo en Tacoma, Washington)

No es la debilidad tomarse un tiempo para estar en duelo. No es la intolerancia negarse a "moverse hacia delante" a estas alturas, negarse a dejar atrás el comportamiento odioso, acosador, y burlón de Donald Trump. No es la debilidad permitirnos recordar ~ no, algo más ~ prometer que nunca olvidaremos su imitación de un reportero discapacitado, su llamada a excluir a los musulmanes, el feo "sácalo de aquí" refiriéndose a los manifestantes, las descripciones repugnantes de las mujeres y cómo le gusta tratarlas, el muro.

Las palabras de Trump tenían poder, y han inspirado comportamiento espantoso. Jamás permitiríamos que nuestros hijos se portaran como él; sin embargo, el Colegio Electoral lo ha eligido como nuestro Presidente. Estoy en duelo. Algunos dirían que soy mala perdedora, pero no: estar en duelo en este momento es ser una ciudadana atenta y un ser humano introspectivo.

He oído decir que ahora tenemos que juntarnos, a moverse hacia delante como un país unido. Aprecio el sentimiento, especialmente como lo ha expresado Bernie Sanders. Pero me niego a hacerlo antes de tiempo. El verdadero trabajo por la paz y unidad requiere la reflexión profunda, examinando quiénes somos y quienes queremos ser juntos. En este tiempo de tweets y soundbites/fragmentos de entrevistas, corremos hacia las supuestas soluciones y la falsa reconciliación. Sin el duelo por la urbanidad que estamos perdiendo, nuestras soluciones no tendrán un fundamento y estarán incompletas y falsas.

No es la debilidad tomarse un tiempo para estar en duelo.

Sunday, September 18, 2016

crone's sabbath

(Traducción al español a continuación)




Blame it on Emily. I was reading her sabbath poem, and it came alive. Just like that.

Some keep the Sabbath going to church ~
I keep it, staying at Home ~
With a Bobolink for a Chorister ~
And an orchard, for a Dome.

Some keep the Sabbath in Surplice ~
I just wear my Wings ~
And instead of tolling the Bell, for Church,
Our little Sexton ~ sings.

God preaches, a noted Clergyman ~
And the sermon is never long
So instead of getting to Heaven, at last ~
I'm going all along.

(Emily Dickinson, #324)

I find myself dancing around my house and I can't stop smiling, swaying to music only I can hear. It's a little crazy, and oh, so wonderful. The sun is streaming through the windows on this crisp autumn morning and, as Emily describes, the birds are singing ~ though I think they are mostly doing it to torment the cat, who indulges them by chirping, kitty-style, right back at them. But I am not paying them much attention, because I am dancing and I can't stop smiling. No orchard here. In its place, my blessed home space, where movements of spirit and soul percolate, to emerge in tangible form. People, experiences, challenges of the past week become the melody ~ that is, until Leonard Cohen comes to visit. Then the sultry Dance Me to the End of Love starts to play.

Dance me through the panic till I'm gathered safely in . . . 

The layers of my challenging-joyful week are starting to fall away. I am dancing and I can't stop smiling. It goes on and on. There have been notable partners throughout my life, but today, on this crone's sabbath, the dance is all mine.

In Jon Stewart's film, Rosewater, there is a striking scene in which Iranian journalist Maziar Bahari (portrayed by Gael García Bernal) is dancing around his prison cell, having just found out that he will soon be freed. The song in his head ~ you guessed it ~ is Dance Me to the End of Love. 



It's an extraordinary thing to truly rest, to feel the heaviness lift and to remember, in the depths of our souls, who we are. Maziar's prison was terrifying and very, very real. Our prisons are often symbolic: prisons of excessive responsibility, of overwork and worry, competition and incessant connectivity. The Sabbath challenges us. Taste freedom. Rest. Breathe. Look around you and savor. If you do, you may find that you will be able to greet the morn with hope and a renewed spirit.

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crone's sabbath
(domingo de la "crone", palabra que significa mujer madura y sabia)



 Échale la culpa a Emily. Leía su poesía sobre el domingo (Sabbath, día de descanso), y se hizo viva. Así no más.

Algunos guardan el domingo yendo a la iglesia ~
Yo lo guardo quedándome en Casa ~
Con un tordo como Cantor ~
Y un manzanar por Santuario.

Algunos guardan el domingo en vestes blancas ~
Yo sólo utilizo mis alas ~
Y en vez del replicar de las campanas de la iglesia ~
Nuestro pequeño sacristán canta

Dios predica, un predicador admirable ~
Y el sermón es siempre corto ~
Así, en vez de ir al Cielo, al final ~
Voy llegando en todo momento.

(Emily Dickinson, #324)

Me encuentro bailando por mi casa y no puedo dejar de sonreír, moviéndome suavemente a la música que sólo yo puedo oír. Es un poco loco, y tan maravilloso. El sol brilla por las ventanas en esta mañana fresca de otoño y, como lo describe Emily, los pájaros están cantando ~ pero creo que lo hacen principalmente por molestar al gato, que les responde piando, a su manera. Pero no les hago mucho caso, porque estoy bailando y no puedo dejar de sonreír. No hay manzanar aquí. En su lugar, mi hogar bendito, donde los movimientos del espíritu y del alma se cocinan a fuego lento, para salir en forma tangible. Personas, experiencias, desafíos de la semana pasada se vuelven melodía ~ hasta que Leonard Cohen llega a visitar. Entonces la canción seductora, Baílame hasta el final del amor, empieza a sonar.

Baílame a través del pánico y ponme a salvo . . . 

Las capas de mi semana feliz-exigente empiezan a caerse. Estoy bailando, y no puedo dejar de sonreír. Bailo y bailo. He tenido parejas notables en mi vida, pero hoy, en este domingo de la crone, la danza es toda mía.

En el film de Jon Stewart, Rosewater, hay una escena impresionante, en que el periodista iraní, Maziar Bahari (representado por Gael García Bernal) está bailando en su celda; acaba de enterarse de que pronto se va a liberar. La canción en su mente ~ ya lo adivinaste ~ es Baílame hasta al final del amor.



Es algo extraordinario, verdaderamente descansar, sentir que el desasosiego se levanta y recordar, en las profundidades de nuestras almas, quienes somos. La prisión de Maziar fue aterradora y muy, muy real. Nuestras prisiones son, muy a menudo, simbólicas: prisiones de la responsabilidad excesiva, de demasiado trabajo y ansiedad, de la competencia y la conectividad incesante. El Sabbath (domingo) nos desafía. Prueba la libertad. Descansa. Respira. Mira alrededor de ti y saborea lo que ves. Si lo haces, puede que descubras que podrás saludar al nuevo día con esperanza y un espíritu renovado.

Saturday, April 23, 2016

i'll follow the sun/seguiré al sol

(Traducción al español a continuación)



  (Photo credit: Mark Kelly, International Space Station)


Welcome aboard!
Swipe your credit card now, and for $7.99, you can have access to DirecTV
on today's flight
from Chicago to Seattle
More political commentary (because you love this presidential campaign so much)
Tired re-runs of "Full House"
ESPN SportsCenter
Or perhaps a movie about a woman who created a new mop
All at your fingertips
For the whole flight
Don't be bored
Swipe now

                                                                          Psst! Over here, by the window!
                                                                          You're missing the show
                                                                          A four-hour sunset awaits you
                                                                          as you soar westward
                                                                          in a metal cylinder
                                                                          at about 500 mph
                                                                          30,000 feet above the ground
                                                                          Seriously, doesn't that just
                                                                          blow your mind?
                                                                          No credit card required
                                                                          Just your attention
                                                                          And your presence
                                                                          And your willingness
                                                                          to remind yourself
                                                                          that there is nothing ordinary
                                                                          about where you find yourself
                                                                          today

                                                                          The blue pierces as
                                                                          the orange of the setting sun
                                                                          flares up
                                                                          endlessly
                                                                          A blanket of darkness gently
                                                                          covers the land below
                                                                          always one step behind
                                                                          If you let your mind wander
                                                                          it's easy to imagine yourself
                                                                          pulling the blanket along
                                                                          tucking everyone in for the night
                                                                          wishing them a peaceful rest

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seguiré al sol

 

(Foto de Mark Kelly, Estación Espacial Internacional)

Bienvenidos a bordo!
Pase su tarjeta de crédito, y por $7.99 puede tener acceso a DirecTV
en el vuelo de hoy
de Chicago a Seattle
Más comentario político (porque te encanta tanto esta campaña presidencial)
Repeticiones cansadas de Tres por Tres
ESPN SportsCenter
O quizá una película acerca de una mujer que creó un nuevo trapeador
Todo a su alcance
Por todo el vuelo
No se aburra
Pase su tarjeta ahora

                                                          Psst! Acá, cerca de la ventanilla!
                                                          Pierdes el show
                                                          Una puesta de sol de cuatro horas
                                                          te espera
                                                          mientras vuelas al oeste
                                                          en un cilindro metálico
                                                          a unos 800 km/h
                                                          a 30,000 pies de altura
                                                          En serio, ¿No es una maravilla?
                                                          No se requiere tarjeta de crédito
                                                          Sólo tu atención
                                                          Y tu presencia
                                                          Y la sabiduría
                                                          de recordar que
                                                          no hay nada ordinario de
                                                          este lugar donde te encuentras
                                                          hoy

                                                          El azul penetra mientras
                                                          el anaranjado del atardecer
                                                          quema
                                                          sin fin
                                                          Una manta de oscuridad suavemente
                                                          cubre la tierra de abajo
                                                          siempre un paso atrás
                                                          Si dejas vagar tu mente
                                                          es fácil imaginar que
                                                          estás jalando la manta
                                                          arropando a todos con paz
                                                          deseándoles una noche tranquila




Monday, March 28, 2016

cómo se pasa la vida/how life goes by

(Traducción al español a continuación)

Robes flowing in the wind, the Tibetan monk stands on the dock, wearing an elaborate saffron-colored headdress. With great intention and ceremony, he slowly pours the colored sand into the bay, praying for peace and blessing for all beings.

The sand came from a beautiful mandala that a group of monks spent five days creating at the University of Puget Sound. Carefully layering the brightly colored sand, praying as they worked, they used funnels to meticulously bring about an intricate design, full of spiritual symbolism.



Students and other members of the community were invited to observe the process, and the blessing afterwards, when the mandala was finally finished. It was extraordinary.

And then it was gone. The sand was ceremoniously swept up ~ a striking ceremony depicting the transitory nature of life. Those of us present were invited to take some of the sand, and the rest was destined to be scattered in "living water", so that the intention for peace could flow to all beings.



Let the dozing soul remember,                              Recuerde el alma dormida,
let the mind awake and revive                               avive el seso y despierte,
         by contemplating                                                  contemplando
      how our life goes by                                          cómo se pasa la vida,
and how our death comes near                              cómo se viene la muerte
             so silently                                                           tan callando

From Verses for the Death of his Father/
Coplas por la muerte de su padre,
Jorge Manrique, 1476


My friend is approaching 90, and lately she has not been happy with the losses that come with old-old age. Today, though, she laughs as her great-granddaughter rests on her lap. She cradles the infant's tiny head in her hands, looking deeply into her bright eyes. The baby is Sarah, named for her great-great grandmother who survived Auschwitz. My friend looks up and exclaims, "Isn't it a miracle that we've been able to meet our great-grandchildren? Isn't life glorious?"

Orion is setting slowly in the west as I ponder her words; Isn't life glorious? As the mythical hunter turns upside down and starts to disappear, his most prominent star, the ruddy Betelgeuse, twinkles more brightly than usual . Betelgeuse is a red giant, an old star, nearing the end of its life. Best estimates are that Betelgeuse will explode in about 100,000 years ~ a blink of an eye in astronomical time. Usually a subtle red, tonight it shimmers strikingly. Ruby in the sky with diamonds.

I never cease to be moved by the idea of light years, that mystery of looking back in time, and seeing light that left a star centuries ago. For Betelgeuse, that's somewhere between 430 and 690 light years away.

And so I remember that it was about 550 years ago that Jorge Manrique was penning his soulful verses for his father ~ verses that touched me deeply, when as a 20-year old Spanish major I read them for the first time. Words have light, too, don't they? Illumination borne of the profound depths of feeling from so long ago. Am I looking at light that left Betelgeuse as Jorge shed his tears? This is, perhaps, just a bit of poetic astronomical license, but I am awestruck nonetheless.

Or maybe it was 1570 ~ 446 years ago ~ when astronomer Tycho Brahe was building new instruments to more accurately observe the stars and calculate our place in the universe ~ maybe that's when this reddish light from Betelgeuse started its journey through the centuries, right into my living room. Regardless of the exact light-distance, I am looking back at a time when the earth was (obviously) the center of the universe, when scientists and philosophers ~ the ones on the edges ~ dreamed and observed and speculated about our cosmos. A time, like our own, when the brave ones dared to dream.

Reach me down my Tycho Brahe, I would know him when we meet,
When I share my later science, sitting humbly at his feet;
He may know the law of all things, yet be ignorant of how
We are working to completion, working on from then to now.

Pray remember that I leave you all my theory complete,
Lacking only certain data for your adding, as is meet,
And remember men will scorn it, 'tis original and true,
And the obloquy of newness may fall bitterly on you.

But, my pupil, as my pupil you have learned the worth of scorn,
You have laughed with me at pity, we have joyed to be forlorn,
what for us are all distractions of men's fellowship and wiles,
What for us the Goddess Pleasure with her meretricious smiles!

You may tell that German College that their honor comes too late,
But they must not waste repentance on the grizzly savant's fate.
Though my soul may set in darkness it will rise in perfect light;
I have loved the stars too fondly to be fearful of the night.

From The Old Astronomer to His Pupil, by Sarah Williams,1868
(emphasis on the last line is mine)

Carl Sagan famously said: The Cosmos is within us. We are made of star stuff. We are a way for the universe to know itself. 

 Amen to that.

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Cómo se pasa la vida

Con su sotana moviendo en el viento, el monje tibetano se para en el muelle, un gran tocado decorativo colocado en su cabeza. Con mucha intención y ceremonia, vierte a la bahía, muy despacio, la arena de colores, rezando por la paz y deseándo bendición para todos los seres del mundo.

La arena vino de una mandala hermosa que hizo un grupo de monjes, creándola durante cinco días en la Universidad de Puget Sound. Cuidadosamente extendiendo capas de la arena multicolor, rezando mientras trabajaban, utilizaron embudos para crear un diseño detallado, lleno de simbolismo espiritual.



Estudiantes y otros miembros de la comunidad fueron invitados a observar el proceso, y la bendición después, cuando la mandala estaba terminada. Fue algo extraordinario.

Y entonces, desapareció. La arena fue barrido con mucha ceremonia ~ un ritual dramático, representando la naturaleza transitoria de la vida. Nos invitaron a llevar un poco de la arena, y lo que quedaba fue destinado a ser esparcido al "agua viva", para que la oración por la paz pudiera fluir a todos los seres del mundo.

 

Recuerde el alma dormida
avive el seso y despierte,
       contemplando
  cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
       tan callando

Jorge Manrique, 1476
Coplas por la muerte de su padre

Mi amiga tiene 90 años, y últimamente no se siente contenta con las pérdidas que llegan con la edad avanzada. Pero hoy, se ríe mientras su bisnieta descansa en su regazo. Sostiene en sus manos la cabeza pequeña de la bebé, mirando intensamente a sus ojos brillantes. La bebé es Sarah, y lleva el nombre de su tatarabuela que sobrevivió a Auschwitz. Mi amiga me mira y exclama: "¿No es un milagro que hemos podido conocer a nuestros bisnietos? ¡Qué gloriosa es la vida!

Orion se pone al oeste mientras considero sus palabras: ¡Qué gloriosa es la vida! Mientras se pone patas arriba, el cazador mítico empieza a desaparecerse, su estrella más prominente , Betelgeuse, titilando más brillantemente que lo normal. Betelgeuse es un gigante rojo, una estrella vieja, acercándose al final de su vida. Se calcula que Betelgeuse se explotará dentro de 100,000 años ~ que es un abrir y cerrar de ojos en el tiempo astronómico. Por lo general, luce un rojo sutil, pero esta noche brilla claramente. Rubí en el cielo con diamantes.

Nunca me deja de asombrar la idea de los años luz, ese misterio de mirar hacia atrás en el tiempo, observando la luz que salió de una estrella hace siglos. Para Betelgeuse, esa distancia es algo entre 430 y 690 años luz.

Así que recuerdo que hace unos 550 años, Jorge Manrique escribía sus versos conmovedores para su padre ~ versos que me impresionaron profundamente cuando los leí por primera vez, a la edad de 20 años, estudiando la literatura española. Las palabras también transmiten la luz, ¿verdad? La iluminación desde las profundidades de la emoción, desde la antiguedad. ¿Estoy viendo la luz que salió de Betelgeuse mientras Jorge lloraba por su padre? Un poco de licencia poetica-astronómica, quizás, pero me quedo alucinada de todas maneras.

O tal vez fue 1570 ~ hace 446 años ~ cuando el astrónomo Tycho Brahe construía nuevos instrumentos para observar mejor las estrellas y calcular nuestro lugar en el universo ~ quizá fue entonces que esta luz empezó su jornada por los siglos, llegando a mi sala. No importa la distancia-luz: Estoy mirando al pasado, a una etapa historíca cuando la Tierra fue (obviamente) el centro del universo, cuando los científicos y filósofos ~ los que se encontraban a la orilla de la sociedad ~ soñaban y especulaban sobre nuestro cosmos. Una época, como la nuestra, cuando los valientes se atrevieron a soñar.

Pásame mi Tycho Brahe, lo reconocería cuando nos viéramos,
Cuando comparta mi ciencia del futuro, sentado humildemente a sus pies;
Puede ser que él conozca la ley de todas las cosas, pero se quede ignorante de cómo
Estamos trabajando hasta el fin, trabajando desde entonces hasta ahora.

Recuerda que te dejo toda mi teoría completa,
Faltándose solamente ciertos datos que tú añadirás, como se espera,
Y recuerda que los demás se burlarán, es original y verdadero,
Y puede que la crítica de lo nuevo caiga amargamente en ti.

Pero, mi alumno, como mi alumno has aprendido el valor del desdén,
Has reído conmigo a la piedad, hemos celebrado ser desolados,
¿Qué nos importan todas las distracciones de los engaños y la comunidad de los hombres?
¿Qué nos importa El Placer de la Diosa con sus sonrisas sórdidas?

Puedes avisarle al Colegio Alemán que su honor llega demasiado tarde,
Pero que no desperdicien el arrepientamiento por la suerte de este sabio canoso.
Aunque mi alma se ponga en tinieblas, se alzará en perfecta luz,
he amado a las estrellas demasiado, para ser temoroso de la noche.

De El viejo astrónomo a su alumno, por Sarah Williams, 1868
(El énfasis en el último verso es mío)

El astrónomo, Carl Sagan, dijo famosamente: El Cosmos está dentro de nosotros. Somos polvo de estrellas. Somos el medio para que el universo se conozca a sí mismo.

Amén.

Tuesday, February 16, 2016

i refuse to live in fear/me niego a vivir en el miedo

                       (Traducción al español a continuación)


 

I could not remember where it was.

In the early December darkness, I lit the first candle on my Advent wreath. Thinking of the slaughter in San Bernardino, I realized with a start that I simply could not recall where the previous mass shooting had happened. It had been earlier in the week ~ I remember holding my breath when I saw the headline this time. Please, God, not another one.

I found my self completely disoriented. Longing to get my bearings, but resisting the urge to step away from the candle to go google the forgotten information, I chose instead to remain in the uncertainty of the moment. This was not a comfortable place to be.

So many shootings.

I could not remember.

I have a bumper sticker on my car that reads: I REFUSE TO LIVE IN FEAR. People have come up to me in parking lots to thank me for it. It's almost an "aha moment" for them when they read it: "Yes, that's it! That's what I've been feeling. Thank you for the words."

It appears that our societal default setting is to pour gasoline on the flames of fear when they rise up. Bombarded with information ~ much of it unsettling ~ we hunch over our devices with heads down and thumbs at attention, ready to react NOW. And react we do: no reflection or time to actually feel ~ just finger pointing and shared (with "friends"!) incendiary commentary, memes, and articles. Flames of fear burn through any possibility of discourse and mutual respect. 

Buddhist teacher Pema Chodron talks about the power of the pause ~ not just when faced with fear, but in any situation in which we are tempted to respond throughtlessly and automatically. Pausing is a way to really feel the energy of the situation ~ and when it's threatening energy, that requires some determination and courage. If we stay put (and look up from the device and out at the world), we may see the possibility of reacting in a different way. This is a big part of refusing to live in fear, and it means saying yes to living in openness and curiosity.

Lately, Naomi Shihab Nye's beautiful poem, Kindness, has been rattling around in my heart. One line, in particular, has become almost a mantra, whenever I find myself afraid of another person or group of people:

You must see how this could be you . . . 

I have been struck by how quickly my fear is defused when I name this simple fact, when I actively remind myself of the mystery of our shared destiny and interconnectedness. It is even more powerful when I extend it to our Mother Earth. When I say it and mean it, it changes everything, and calms my heart.

Here's the poem:

Before you know what kindness really is
you must lose things,
feel the future dissolve in a moment
like salt in a weakened broth.
What you held in your hand,
what you counted and carefully saved, 
all this must go so you know
how desolate the landscape can be
between the regions of kindness.
How you ride and ride
thinking the bus will never stop,
the passengers eating maize and chicken
will stare out the window forever.

Before you learn the tender gravity of kindness,
you must travel where the Indian in a white poncho
lies dead by the side of the road.
You must see how this could be you,
how he too was someone
who journeyed through the night with plans
and the simple breath that kept him alive.

Before you know kindness as the deepest thing inside,
you must know sorrow as the other deepest thing.
You must wake up with sorrow.
You must speak to it till your voice
catches the thread of all sorrows
and you see the size of the cloth.

Then it is only kindness that makes sense anymore,
only kindness that ties your shoes
and sends you out into the day to mail letters and purchase bread,
only kindness that raises its head
from the crowd of the world to say
It is I you have been looking for,
and then goes with you everywhere
like a shadow or a friend.

Kindness, by Naomi Shihab Nye 
(Written in Colombia)

And so I remember. That most people are decent and good. That they have dreams and hopes and challenges, sadness and joy. I'm not afraid when I remember this; instead, I feel empowered to love and to care.

It is not Advent anymore. In fact, Ash Wednesday just passed. In spite of my current status as a marginal Catholic, I received the black smudge of ash on my forehead as a stark reminder that we are only passing through ~ to dust we shall return. And if we want to take full advantage of our stay on this beautiful orb, it's good to remember (paraphrasing part of the Ash Wednesday reading from Second Corinthians):

Now is the acceptable time to refuse to live in fear. Now.

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me niego a vivir en el miedo






No pude recordar dónde fue.

En la oscuridad de diciembre, encendí la primera vela en mi corona de Adviento. Recordando la matanza en San Bernardino, me di cuenta de que no recordaba dónde había ocurrido la balacera antes de ésta. Sucedió la semana pasada ~ recuerdo que contuve el aliento cuando vi el titular esta vez. Ay, Dios, por favor, que no haya pasado otra vez.

Me sentí perdida. Queriendo orientarme, pero resistiendo el deseo de dejar la vela para googlear la información olvidada, me quedé en la incertidumbre del momento. Fue un lugar sumamente incómodo.

Tantas balaceras.

No pude recordar.

Tengo una calcomanía en mi coche que dice: ME NIEGO A VIVIR EN EL MIEDO. A veces la gente que la ve se acerca para agradecerme. Es casi un "momento ajá" para ellos cuando lo leen: "Sí, eso es! Es lo que he sentido. Gracias por las palabras."

En la sociedad moderna, solemos echar la gasolina a las llamas del miedo. Bombardeado con demasiada información ~ muchas veces inquietante ~ nos quedamos como hipnotizados, mirando nuestros teléfonos inteligentes, con los pulgares en la posición firme ~ listos para reaccionar INMEDIATAMENTE. Y sí, reaccionamos: sin la reflexión o el tiempo para sentir profundamente, vuelan por todos lados las opiniones, memes, y artículos incendiarios (compartidos con "amigos"!). Las llamas del miedo destruyen cualquier posibilidad de conversación o respeto mutuo.

La maestra budista, Pema Chodron, habla del "poder de la pausa" ~ no solamente cuando nos enfrentamos al miedo, sino también en las situaciones en que nos sentimos tentados a responder automáticamente y sin reflexión. Detenernos (o practicar la pausa) es una manera de sentir, realmente, la energía de la situación ~ y cuando es una energía amenazadora, se requiere algo de determinación y coraje. Si nos quedamos en el momento ~ levantando la mirada de las distracciones ~ podemos ver la posibilidad de reaccionar de una manera nueva y diferente. Negarse a vivir en el miedo es vivir con el espíritu abierto y con la curiosidad.

Últimamente, la hermosa poesía de Naomi Shihab Nye, Bondad, ha estado ocupando mi corazón. Un verso, especialmente, se ha hecho casi una mantra, siempre que me encuentro temiendo a otra persona o grupo de personas.

Debes ver como ése podrías ser tú.

Me ha impresionado qué tan rápido se calman mis miedos cuando digo esta simple frase, cuando me recuerdo activamente del misterio de nuestro destino compartido y nuestra interconexión. Es más poderoso aún cuando lo extiendo a nuestra Madre Tierra. Cuando lo digo, cambia todo.

Aquí está la poesía:

Antes de saber lo que realmente es la bondad
debes perder cosas
sentir que el futuro se disuelve en un momento
como la sal en un caldo.
Lo que sostenías en tu mano,
aquello con lo que contabas y cuidabas,
todo debe irse para que sepas
qué tan desolado puede ser el paisaje
entre las regiones de bondad.

Antes de conocer la suavidad de la bondad,
debes viajar donde el indio con un poncho blanco
yace muerto al lado del camino.
Debes ver como ése podrías ser tú,
como él también era alguien 
que viajaba por la noche con planes
y el simple aliento que lo mantenía con vida.

Antes de reconocer la bondad como lo más profundo de tu interior,
debes conocer la tristeza como la otra cosa más profunda.
Debes despertar con dolor.
Debes hablar con él hasta que tu voz
capte el hilo que enlaza la trama de todos los pesares
y descubras el tamaño de la tela.

Entonces es sólo la bondad que tiene sentido,
sólo la bondad que ata los cordones de tus zapatos
y te envía al día a mandar cartas y comprar pan,
sólo la bondad que alza su cabeza
sobre la muchedumbre a decir
Es a mí quien has estado buscando,
y entonces te acompaña por todos lados
como una sombra o un amigo.

Bondad, por Naomi Shihab Nye
(Escrito en Colombia)

Y recuerdo: que la mayoría de las personas son decentes y buenas. Que tienen sueños y esperanzas y desafíos, tristezas y alegrías. Pierdo el miedo cuando pienso así, y me siento capaz de amar verdaderamente.

Ya pasó la estación litúrgica de Adviento, y la semana pasada llegó el Miércoles de Ceniza. A pesar de ser, actualmente, una católica marginal, recibí la mancha negra de las cenizas en mi frente, como recuerdo de que sólo estamos pasando por este mundo, que todo es transitorio ~ al polvo volveremos. Y si queremos aprovecharnos de nuestra estancia en este bello planeta, nos conviene recordar (parafraseando una parte de la lectura del Miércoles de Cenizas de 2 Corintios):

Ahora es el tiempo aceptable para negarse a vivir en el miedo. Ahora.