Sunday, January 31, 2010

obstacles/obstáculos

(Traducción al español a continuación)

What is your relationship with obstacles?

Now that’s quite a question, especially when you bump up against it on New Year’s Day. It clashed with my New Year’s state of mind ~ you know, pondering possibilities, dreams, plans (including some very specific ones for January). But somehow, the question just wouldn’t go away, so I decided I would explore it in the coming weeks by writing in my journal.

That did not turn out to be necessary. A family emergency in early January pretty much derailed my plans for the coming month and reminded me firsthand about my relationship with obstacles. There was no longer any need to intellectualize it in a journal: the question had knocked me upside the head! To be honest, my first reaction looked something like this:
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Yes, sometimes I do relate to obstacles like this. I blow them away, often motivated by a strong desire to transform or change something. Those kinds of obstacles ~ those that clearly need to be overcome or moved ~ those I can get my brain around. They are challenges that strengthen us by pushing our limits, inspiring us to make changes and stand up for what we believe in.

Harder to deal with are the obstacles in my life that arise because I have chosen to love. They come up because the needs of another trump my own, at least for a time, and I need to change course in order to be faithful. As one who is almost pathologically independent, this is not an easy task, but it is almost always a necessary one. Because I am connected to others, their struggles, their needs, and yes, even their bad choices, may affect my life. No one lives in isolation.

So pondering all this, I was reminded of a recent pop-culture phenomenon: The Secret. Perhaps you were lucky enough to have avoided the ubiquitous cyber-video that circulated a couple of years ago. Based on what is called The Law of Attraction, it gave a mini-overview of changing your thinking in order to attract whatever you want. That’s right: whatever you want. To quote a cringe-worthy line from the companion book:

Like Aladdin’s Genie, the Law of Attraction grants our every command. (p. 68)

Doesn't the idea of getting whatever we want seem just a little bit out of balance? Isn't it possible that when our egos are in control, we might be wrong about what we really want? Or perhaps, as those sage philosophers, Jagger and Richards, put it:

You can’t always get what you want. But if you try sometime, YOU CAN GET WHAT YOU NEED!

And often, what we need is not what we would choose . . . like obstacles that derail our well-thought out plans so that we might live through something terribly difficult, but amazingly profound. Some of the most transformative experiences of my life have occurred during the darkest times. There is a great wisdom at play here, far beyond anything I could dream up for a genie.

I must state upfront that I do believe that our thoughts strongly influence our lives. Anyone who has ever done cognitive-behavioral therapy can attest to the power of stopping automatic thoughts and replacing them with more life-giving ones. I have had numerous experiences in my life in which I dreamed up new realities ~ an improbable trip, a new home, a relationship, a different job ~ which came together much as I had envisioned them. So I don’t discard the idea of some sort of Law of Attraction. I’m a big believer in synchronicity. What I do reject is the individualistic notion that we can somehow create our new realities in isolation, and that all obstacles that might arise are the result of “wrong thinking.” Such a view eliminates mystery and denies our interconnectedness.  It leaves very little room for us to trust and be receptive, to accept what we need after we’ve clarified what we want.

Zen philosopher Alan Watts describes this well:

To have faith is to trust yourself to the water. When you swim you don't grab hold of the water, because if you do you will sink and drown. Instead you relax, and float.

As this month of obstacles comes to an end ~ and none too soon ~ I'm reminded that it’s the grabbing that can get us in trouble. And sometimes ~ mysteriously ~ it's the obstacles that slow us down enough so we don't forget it.


¿Cuál es tu relación con los obstáculos?


¡Qué pregunta para el Año Nuevo! Chocó con mi estado de ánimo de Año Nuevo ~ ya sabes, considerando nuevas posibilidades, sueños, planes (algunos muy específicos para el mes de enero). Pero por alguna razón, la pregunta no me dejaba en paz, así que me decidí a explorarla en mi diario durante las semanas venideras.

Eso no fue necesario. Una emergencia familiar, a principios de enero, deshizo mis planes para el mes y me recordó personalmente mi relación con los obstáculos. Ya no había necesidad de intelectualizarlo en un cuaderno: la pregunta me pegó en la cabeza! Francamente, mi primera reacción se veía algo así:
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Obstáculos:  la mayoría se pueden vencer con el uso apropiado de los explosivos.

Sí, a veces me relaciono con los obstáculos precisamente de esta manera. Los destruyo, muchas veces animada por un fuerte deseo de transformar o cambiar algo. Los obstáculos de este tipo ~ los que obviamente deben ser vencidos ~ esos sí puedo comprender facilmente. Son desafíos que nos hacen más fuertes, empujando nuestros límites e inspirándonos a hacer los cambios necesarios y a defender nuestras convicciones.

Más difíciles son los obstáculos en mi vida que aparecen porque he tomado la decision de amar. Llegan porque las necesidades de otra persona superan las mías, por lo menos por algún tiempo, y necesito cambiar de dirección para ser fiel. Como soy una persona casi patologicamente independiente, no es una tarea fácil, pero casi siempre es necesaria. Porque estoy conectada con los demás, sus luchas, sus necesidades, y sí, aun sus decisiones malas, pueden afectar mi vida. Ninguna persona vive aislada.

Mientras contemplaba todo esto, me acordé de un reciente fenómeno popular: El Secreto. Quizás tenías la suerte de haber evitado el cyber-video ubicuo que circuló hace un par de años. Basado en lo que se llama La Ley de la Atracción, dio un mini-resumen de cómo cambiar tu manera de pensar para atraer todo lo que quieres. Sí: todo lo que quieres. Aquí tienes una citación absurda del libro que acompañó el video:

Al igual que el genio de Aladino, la Ley de la Atracción te concede todos tus deseos. (p.68)

Esta idea de conseguir todo lo que queremos, por qué me parece un poco desequilibrada? Podría ser que cuando nuestros egos están en control, podríamos estar equivocados en cuanto a lo que realmente queremos? O quizás, como dijeron esos sabios filósofos, Jagger y Richards:

No puedes conseguir siempre lo que quieres... Pero si te esfuerzas, a veces PUEDES CONSEGUIR LO QUE NECESITAS!

Y muchas veces lo que necesitamos no es lo que escogeríamos . . . como los obstáculos que acaban con nuestros planes bien pensados para que podamos vivir algo increiblemente difícil, pero muy profundo. Hay una gran sabiduría que obra aquí, mucho más allá de cualquier cosa que yo podría soñar para un genio.

Debo aclarar que sí creo que nuestros pensamientos tienen una gran influencia en nuestras vidas. Cualquiera que haya hecho la terapía cognitiva-conductal puede confirmar el poder de parar los “pensamientos automáticos”, sustituyendo pensamientos que dan vida en vez de quitarla. He tenido varias experiencias en mi vida cuando soñé nuevas realidades ~ un viaje improbable, una casa nueva, una relación, un empleo diferente ~ que ocurrieron más o menos como las había imaginado. Así que no rechazo la idea de algún tipo de Ley de la Atracción. Creo mucho en la sincronicidad. Lo que sí rechazo es la idea individualista de poder crear, de una manera aislada, nuestras realidades, creyendo que todos los obstáculos que aparezcan son consecuencia de los pensamientos negativos. Tal perspectiva elimina el misterio y niega las conexiones que compartimos. No deja abierta la posibilidad de confiar y recibir, de aceptar lo que necesitamos después de declarar qué es lo que deseamos.

Bien describe esto el filósofo zen, Alan Watts:

Tener la fe es confíarte al agua. Cuando nadas, no agarrras el agua, porque si haces eso te hundirás y te ahogarás. En cambio, te relajas, y flotas.

Mientras este mes de obstáculos se acaba ~ por fin ~ recuerdo que es el agarrar que nos puede causar problemas. Y a veces ~ misteriosamente ~ son los obstáculos que nos aflojan el paso para que eso no se olvide.